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39º FESTIVAL DE CANNES

Tarkovski y Scorsese, favoritos para la Palma de Oro

'El amor brujo', de Carlos Saura, clausura esta noche el certamen cinematográfico

La 39º edición del Festival de Cine de Cannes se encuentra a pocas horas de su clausura. Quien más quien menos se entretiene haciendo su quiniela, jugando a ser jurado, al mismo tiempo que procura levantar acta de lo visto, dar una visión de conjunto de los centenares de filmes que han acogido las distintas secciones. Las películas que más suenan para conseguir la Palma de Oro en la relación de premios que esta tarde se hará pública son las del soviético Andrei Tarkovski y la del norteamericano Martin Scorsese. Entre los intérpretes con posibilidades están John Voight, Jeremy Irons y Charlotte Rampling.

ENVIADO ESPECIALDespués de que los soviéticos torturaran a un escaso y volátil público con su versión de Boris Godunov, dirigida por el artista del pueblo Serguei Bondartcheuk, película de estilo mucho más próximo a la era Breznev que: a la de Gorbachov y que testimonia una capacidad enorme para dilapidar presupuestos considerables poniendo los proyectos en manos incompetentes, después de esta enésima decepción soviética, se ha celebrado el tantas veces aplazado homanaje a Orson Welles.Oja Kodar, compañera de Welles durante mucho tiempo, en un breve parlamento introductorio define lo que son esos 50 minutos de Don Quijote vistos en Cannes: "Chispazos de su genio, de su humor, de su formidable deseo de -vivir, es un material en bruto en el que el buen tallador de piedras, preciosas sabe reconocer el brillante más hermoso. De hecho, Don Quijote es un sueño que Onson WeIles nunca acabó y del que nunca pudo despertarse".

Fuera de competición se ha podido ver también el último Woody Allen, Hannah and her Isisters, una pequeña comedia de costumbres, muy neoyorquina, con algunas situaciones francamente divertidas y un bonito elogio del cine de los hermanos Marx como el más; eficaz antídoto contra la angustia. Mia Farrow, Barbara Hershey, Dianne West, Michael Caine y el propio Allen son los principales intérpretes de esta historia de amores y desamores, éxitos y fracasos, infidelidades y matrimonios, en la que todos se mueven como peces en el agua.

De cuando en cuando, es muy fácil adivinar cómo quedará la relación de premios de un festival, pero no es, éste el caso. No hay ninguna película que merezca el título de favorita clara, aunque parece difícil que el jurado pueda olvidarse de Sacrificatio, de Tarkovsky, pero quizá sea un filme demasiado complejo y arriesgado para un certamen fundado en el equilibrio entre la comercialidad y la ambición artística.

Eso abre las pueras a la brillante After hours, un gran ejercicio de estilo a cargo de Martin Scorsese, a Down by law, de Jarmusch, con un magnífÍco Roberto Benigni como aspirante al galardón de la interpretación masculina, y a Therese, un trabajo formalmente virtuoso y que representa casi la única baza sólida del cine francés en esta edición. Porque galardonar a la Deneuve por su aparición en Le lieu du crime sería una exageración, como también lo sería tomarse demasiado en serio la facilidad de Depardieu y Blanc para montar su numerito en la infumable Tenue de soiree.

The Mission, de Rolande Joffe, y con Robert de Niro y Jeremy Irons, es un filme candidato a galardón, pues el festival debe de agradecer el esfuerzo deproductor y director para traer el filme a Cannes a pesar de no estar totalmente acabado, algo que ya sucedió con Apocalipsis now o La puerta del cielo. Charlotte Rampling, por la elegancia con que soporta los arrumacos de un chimpancé sin caer nunca en la grosería, y Bo Hoskins, por su esfuerzo como patán enamorado en Mona Lisa, son, junto con John Voight, los demás aspirantes.

Equilibrios

En cualquier caso, el reparto final queda sujeto a los equilibrios político-comerciales en los que se embarque el jurado. Por ejemplo, es difícil que la Cannon no se lleve nada teniendo en cuenta que lleva mucho tiempo invirtiendo en Cannes, pero tampoco parece normal que no haya nada para las cinematografías menos poderosas. Todo esto hace imposible un pronóstico claro, pero lo lógico es que el reparto final no se mueva de los títulos y personas citados. Mientras, y en sesión de clausura, se proyectará El amor brujo, de Carlos Saura.Ya que no hay película españolas a concurso se convocó una. conferencia de prensa en la que el máximo responsable de nuestro cine, Fernando Méndez-Lelte, y el presidente del Banco de Crédito Industrial (BCI), Rafael Sunyol, acompañado de Fernando Díaz López, subdirector de dicha institución, comunicaron una nueva luna de miel destinada a financiar los proyectos de productores y directores hispanos.

El cine y la banca

Para el BCI, lo más importante es que están dispuestos a agilizar el crédito, a concederlo "a partir de garantías de orden profesional y artístico, y a conseguir que se pueda obtener a un tipo de interés especial para el cine, dos puntos por debajo del que ofrecería cualquier otro banco", según explica Rafael Sunyol.Para Fernando Méndez-Leite, director del Instituto de la Cinematografía, el cambio de actitud del BCI permite "abrir una línea de crédito destinada a favorecer la reconversión del parque de salas, mejorando los cines que lo necesiten. Además, las distribuidoras norteamericanas, que cada año se llevan de 50 millones de: dólares para su país, aceptarían participar en la creación de un fondo de ayuda para esta reconversión, pues del número, calidad y adecuación de los cines dependen también las recaudaciones de los filmes. Por otra parte, el BO entraría en la financiación de unos estudios grandes y modernos, polivalentes, que sirvan para atraer capitales y revitalizar la producción extranjera en España".

Mientras se elabora una legislación que frene la piratería de los vídeos comunitarios o en los bares, se impulsa la creación de unos nuevos estudios en los que intervendrían Alfredo Matas, la Warner y la Administración, y se estudia cómo ayudar a la difusión internacional de los filmes españoles que sean comprados por algún distribuidor para el mercado exterior, se intenta también seguir una política de descentralización que devuelva a Barcelona su compartida capitalidad cinematográfica. "La idea de una subcomisión de Cataluña es una buena reivindicación de los cineastas catalanes. Para junio o julio espero que se ponga en marcha y eso ayude a que haya una mayor o mejor atención para con el cine que se hace en Barcelona".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 19 de mayo de 1986