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Un jubilado de 71 años de edad, asesinado de un tiro en la nuca en el centro de San Sebastián

Enrique Moreno Arguilea, jubilado, de 71 años de edad, fue asesinado ayer al ser alcanzado por un disparo en la nuca efectuado por dos individuos en la calle de Moraza, en el centro de San Sebastián. La víctima se dirigía al bar Esnaola, a las 14.45, a jugar una partida de cartas con varios amigos. Moreno Arguilea fue condenado a muerte en el régimen franquista por haber querido pasar en dos ocasiones durante la guerra civil del bando nacional al republicano. El PNV condenó "con toda energía" el asesinato e insistió en la vía de la negociación y el diálogo frente al terrorismo.

Personas que conocían al fallecido coincidieron en señalar que no se sabía que tuviera vinculación política alguna en la actualidad. María Moreno, una de sus hermanas, indicó que su muerte se ha debido a un error: "Ahora dirán que se han equivocado, después de que le han matado". Su hermano Joaquín, de 67 años de edad coincidió en que era una equivocación.Dos sospechosos

María Moreno Arguilea, que reside en la misma calle donde se produjo el atentado, había pasado cinco minutos antes por el lugar del hecho y vio a dos jóvenes que, según sus palabras, le dieron "mala espina". "Uno de ellos era bajito, y el otro, más alto y con gafas oscuras. Estaban apostados en la tienda de bisutería".

María Moreno Arguilea se encontraba ya en su casa cuando una vecina le dio la noticia del atentado. "Sin saber quién era, bajé a la calle y estuve mirando. Como la calle estaba acordonada, pregunté a un policía si sabía el nombre de la persona que estaba tendida en el suelo. Cuando me dijo que se apellidaba Moreno, pensé que era uno de mis hermanos. Salté el cordón y le vi allí, en un gran charco de sangre".

Enrique Moreno Arguilea estaba casado y era padre de tres hijos. Vivía en el barrio de Intxaurrondo. Había trabajado como dependiente de una tienda de zapatos, de cobrador de autobuses de la compañía de tranvías de San Sebastián y, antes de jubilarse, había sido viajante de comercio. Había nacido en Pamplona.

Según las primeras informaciones, el atentado fue cometido por dos jóvenes que, tras realizar un disparo en la nuca a su víctima, huyeron a pie. El cadáver de Enrique Moreno quedó tendido en el paso de cebra en medio de un gran charco de sangre. De complexión fuerte, vestía pantalón azul marino, chaqueta gris y zapatos marrones.

Pasadas las 15.30, el juez ordenó el levantamiento del cadáver, que fue introducido en el féretro y trasladado en un furgón funerario. Una brigada de bornberos de San Sebastián limpió con una manguera los restos de sangre que habían quedado en el asfalto. En el lugar de los hechos, la policía recogió dos casquillos de bala del calibre 9 milímetros SS Parabellum. Los funerales por Enrique Moreno se celebrarán mañana por la mañana.

El Partido Nacionalista Vasco (PNV) condenó "con toda energía" el asesinato y, en el correspondiente comunicado, señaló que "este nuevo hecho de sangre viene a crispar aún más la situación social y política de Euskadi. El PNV añade que "la vía de la negociación y del diálogo se debe consolidar para terminar con la violencia". Todos los demás partidos políticos vascos, excepto Herri Batasuna, condenaron igualmente el asesinato.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 3 de mayo de 1986

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  • La víctima había sido condenada a muerte en el régimen franquista