Guiño de complicidad
Respecto a sus aclaraciones, como noticia destacada, sobre el acceso a cátedra del ministro Lluch (edición del 9 de abril, página 24): todo en orden, y aún mas: reúne sobrados méritos, ya de años, para ser catedrático de Barcelona. Pero el problema no es éste, como el ministro sabe y usted no debiera desconocer. La ley de Reforma Universitaria regaló cátedras a agregados y titularidades a idóneos sin admisión de concursos a las respectivas plazas, con la sola posibilidad, para los primeros, de renuncia por presumibles razones de conciencia. Así lo hizo, entre pocos, el ministro, lo que le honra. Ahora, por su caso, logrando a continuación más regularmente la cátedra, se prueba lo que ya los maliciosos sospechábamos: que dicha cláusula de objeción tan sólo era un guiño de complicidad, con la única virtud de dejar a otros más en evidencia.
No espero que publiquen estas líneas, sino que guarden silencio; después de la desinformación, no pasen a lo que ya parece verdadero recochineo.- .
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