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EL ASESINATO DEL PRIMER MINISTRO SUECO

La bala que mató a Palme es de características desconocidas en Suecia y fue disparada con un revólver de 'profesionales'

Olof Palme, el primer ministro sueco, asesinado el viernes, murió alcanzado en la aorta por una bala de 9 milímetros, de un tipo desconocido en Suecia, presuntamente disparada con un revólver Smith and Wesson 357 Magnum, un arma de profesionales del crimen. Fue "un plan cuidadosamente preparado", según Hans Holmer, jefe de la policía de Estocolmo. En la zona donde se produjo el atentado se ha realizado un gran despliegue de policías e investigadores para encontrar nuevos elementos que ayuden a la investigación.

"Con estas balas, de tipo rompedor, se puede matar un oso. Palme no tenía posibilidades de sobrevivir", dijeron fuentes policiales. Según los trabajos desarrollados hasta ahora, torna cuerpo la hipótesis de que el asesino siguió al matrimonio Palme desde que éste salió de su casa hasta que llegó al cine, recorrido que le llevó algo menos de 20 minutos. Parte del trayecto lo realizaron en metro, y la policía considera que el agresor llegó incluso a viajar en el mismo vagón. "El asesino esperó", dice Holmer, quien tampoco descarta que se introdujera en el cine con sus futuras víctimas.A escasos cientos de metros de la salida del local, el asesino sacó su arma y abrió fuego dos veces contra Palme. Una de las balas; atravesó el pecho del primer ministro y le partió la aorta: una herida mortal de necesidad.

Las características del proyectil, de dos centímetros de largo, con la punta de cobre y cuerpo de plomo, han sorprendido a las autoridades policiales suecas. "Tenemos una colección de 500 0 600 balas en nuestro departamento técnico y ninguna es así", dijo Holmer.

La policía está escudriñando la zona en que ocurrió el suceso y por la que huyó el asesino. Se han trasladado al Ministerio del Interior contenedores de basura que se encontraban en las calles por las que huyó el agresor, se han deshelado esas mismas vías y se han empleado detectores de metales para descubrir cualquier indicio. Fruto de este trabajo es el hallazgo de la segunda bala, de las mismas características de la que mató a Palme.

La identidad del agresor sigue siendo una incógnita. La policía ha pedido ayuda a la población, "pues salió huyendo y tuvo que ser visto por muchas personas". Sólo se sabe que tenía el pelo negro, que era de una edad cercana a los 40 años y que huyó por una calle oscura, a la que se llegaba subiendo varios escalones desde la avenida donde cometió atentado, una forma de huir que lo ponía a salvo de ser seguido inmediatamente por algún automovilista.

Holmer considera que el asesinato fue "un plan cuidadosamente preparado" para cuyo descubrimiento no descarta ninguna hipótesis de trabajo. Cuando se le pregunta si cree que hubo más de un agresor, responde que no, "aunque tampoco hay nada que lo excluya, pero el atentado lo realizó uno solo". Tampoco considera imposible que el asesinato fuera algo preparado precipitadamente.

Holmer descartó ayer que el agresor llegara a intercambiar palabras con su víctima como manifestó otra fuente policial el sábado. El asesino disparó por la espalda y a muy corta distancia sobre Palme, cuya mujer, Lisbeth, iba un paso adelantanda. Al volver Lisbeth para comentar a su marido el ruido que había escuchado, se encontró con que Palme se desplomaba y un hombre huía.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 3 de marzo de 1986

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