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España y otros ocho países firman en Luxemburgo el Acta Única Europea para la reforma de la CE

"El futuro dirá si hoy se ha hecho historia o hemos participado en una opereta", señaló ayer Siegbert Alber, vicepresidente del Parlamento Europeo, durante la ceremonia de la firma, en Luxemburgo, del Acta única Europea para reformar la CE. Tres países -Dinamarca, Grecia e Italia- no firmaron, como ya estaba anunciado, mientras diversas personalidades, ocupadas en otros menesteres, faltaron a la cita.

ENVIADO ESPECIAL

Hans van der Broek, ministro de Asuntos Exteriores de Holanda y, como tal, presidente de turno del consejo comunitario, señaló: "Hoy firmamos para demostrar nuestra firme voluntad política para la pronta realización de esta reforma de la Comunidad, y lo hacemos no para ejercer presión sobre alguien ( ...) sino para expresar nuestro convencimiento de que la aplicación de los resultados ( ... ) es una necesidad"."Ésta es la manifestación más clara de que la política es el arte de lo posible y la Europa de hoy en la Europa de lo posible", señaló a los periodistas el ministro español de Asuntos Exteriores, Francisco Fernández Ordóñez. "España ha manifestado su aceptación crítica", prosiguió, "aunque le hubiera gustado que en algunos aspectos políticos la reforma fuera más audaz". Para el ministro español, a la Europa nacida del carbón y del acero "le falta un alma". La construcción europea "avanza lentamente, pero avanza".

En la sala de la firma no estaban el presidente de la Comisión Europea, Jacques Delors (retenido en Estrasburgo y reemplazado por el vicepresidente, Frans Andriessen); el presidente del Parlamento, Pierre Pflimlin; el ministro de Asuntos Exteriores británico, sir Geoffrey Howe (en Nepal, y representado por una secretaria de Estado); su colega danés, Uwe Elleman-Jensen (representado también por un secretario de Estado), y, colmo de mala suerte, el ministro luxemburgués Jacques Poos, aquejado de una enfermedad de corazón. Sí estaban presentes, aunque no firmaron, el italiano Giulio Andreotti y el griego Teodoros Pangalos.

Este último explicó en conferencia de prensa que no firmaba por "cuestión de estilo" y para "marcar una actitud más respetable hacia los daneses que, además, siempre han expresado su solidaridad hacia el pueblo griego cuando la lucha contra la dictadura": Pero añadió que Grecia firmará después del referéndum danés sobre la cuestión, que se celebrará el próximo 27 de febrero. Cabe recordar que, para que esta reforma sea válida, la han de firmar los doce y, posteriormente, debe ser ratificada por todos los Parlamentos nacionales. Italia, que hubiera querido ir más lejos en la reforma, también esperará al referéndum danés.

Van der Broek señaló que el acontecimiento de ayer -culminación del proceso de reforma de la CE- causa sentimientos de "solemnidad", "satisfacción evidente" y "tristeza también evidente". Andriessen afirmó que la comisión está dispuesta a "transformar la reforma de un compromiso de progreso en un compromiso de dinámica".

El socialdemócrata alemán occidental Alber expresó sus críticas en nombre del Parlamento Europeo. Opinó que el texto de la reforma de la CE permite a cada país deducir lo que quiera de él "y hay cosas nubladas que más parecen dignas de un tratado de climatología que de un tratado".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 18 de febrero de 1986

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