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Los médicos consideran que los tres pólipos extraídos a Reagan son "clínicamente benignos"

Ronald Reagan descansa este fin de semana en el retiro presidencial de Camp David, después de que los médicos le extirparan el viernes tres pequeños pólipos de su intestino grueso, considerados "clínicamente benignos", seis meses después de que fuera operado de un cáncer de colon. Los pólipos, de un tamaño de uno a dos milímetros, están siendo analizados por los patólogos, que darán en las próximas horas el resultado de la biopsia de las células extraídas al presidente en el curso de una colonoscopia y una serie completa de pruebas realizadas, durante seis horas, en el hospital naval de Bethesda, a las afueras de Washington.

Los médicos también le quitaron al presidente un pequeño bulto, pápula, del lado derecho de la cara, que también está siendo objeto de una biopsia. El pasado verano le fueron extirpadas a Reagan células malignas de la piel de la nariz. Incluso si los análisis de la protuberancia extirpada el viernes encontraran células cancerosas, la gran mayoría de los cánceres de piel no es mortal.No existe en Washington ninguna sensación de alarma en medios políticos o médicos tras el examen realizado al presidente, que abandonó sonriente el hospital donde el pasado julio los médicos le extirparon 20 centímetros de intestino grueso invadido por el cáncer, que no había traspasado las paredes externas del intestino. Los médicos consideran que Reagan, al que le quedan tres años en la presidencia, tiene al menos un 60% de posibilidad de estar curado del cáncer.

El presidente, que el mes próximo cumple 75 años, apareció relajado durante el examen médico, y dijo que se encontraba "bien", levantando el dedo pulgar ante los periodistas.

La Casa Blanca hizo público un escueto comunicado que afirmaba que "los resultados de todas las otras pruebas y exámenes son normales y no revelan la existencia de enfermedad alguna", lo que parece significar que no se han hallado reproducciones del cáncer en el organismo del presidente.

Además de la colonoscopia, Reagan fue sometido también a exámenes de sangre, rayos X, y a un escáner muy sofisticado, conocido como tomografía axial computerizada (CAT), que ofreció a los médicos una visión detallada de los pulmones, hígado, páncreas, estómago y otros órganos del presidente para detectar cualquier posible reproducción del cáncer.

Nancy Reagan, irritada por la excesiva publicidad concedida a la operación del presidente el pasado verano, ha ordenado mantener el máximo secreto sobre la salud de su marido.

No se consideró necesario, como se hizo el pasado verano, un traspaso temporal de los poderes al vicepresidente, George Bush, durante las seis horas que duraron la colonoscopia y el resto de las pruebas.

El pequeño tamaño de los pólipos extirpados hace muy improbable que sean malignos, y, en cualquier caso, el 90% de los pólipos nunca se convierte en canceroso.

Es normal, sin embargo, extirparlos cuando antes para evitar el peligro de malignización. El descubrimiento de los tres pólipos ha sido una pequeña sorpresa para los expertos, pero no algo particularmente alarmante.

"No es habitual que se desarrollen sólo seis meses después de una operación, pero si aparecen son normalmente benignos y pequeños", afirmó el doctor Sydney Winawer, jefe del servicio de Gastroenterología del Memorial Sloan-Kettering Cancer Center de Nueva York.

Los primeros síntomas de los problemas intestinales de Ronald Reagan se remontan a mayo de 1984.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 19 de enero de 1986

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