El Frente Polisario desea un gesto del Gobierno para normalizar sus relaciones con España

El Frente Polisario está dispuesto a normalizar sus relaciones con el Gobierno español si las autoridades socialistas tienen algún gesto hacia esta organización, ya que estima que la ruptura fue provocada unilateralmente al decidir Madrid, hace dos meses, la expulsión de sus representantes en España. Esta disponibilidad de la organización saharaui se produce en un momento distendido, pasada ya la escalada de críticas hacia el Gobierno de Felipe González que suscitó aquella decisión, y tras un hecho significativo: uno de los expulsados regresó recientemente a España y volvió a salir sin encontrar traba aduanera alguna.

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Cualquier decisión española en torno a una vuelta a la normalidad con el Frente Polisario se llevaría, lógicamente en secreto. Sin embargo, existen dos nuevos factores clave: la disposición al diálogo de altos funcionarios del Ministerio de Asuntos Exteriores, y sólo pendientes de recibir "de arriba" la orden de reanudarlo -hecho éste confirmado por EL PAIS-, y la visita que en breve, probablemente entre finales de enero y principios de febrero, va a realizar a Argel el titular de la cartera de Asuntos Exteriores, Francisco Fernández Ordóñez. Con esta visita cerrará sus periplos al Magreb, tras viajar primero a Marruecos y después a Túnez.Fuentes argelinas estiman que Fernández Ordóñez va a encontrar, en sus contactos con las autoridades de Argel, dos cuestiones internacionales de entrada: el Frente Polisario e Israel. Precisamente ahora se encuentra en Argelia el líder de la Organización para la Liberación de Palestina (OLP), Yasir Arafat, a quien no pudo ver el ministro español en Túnez, para exponerle las intenciones de su Gobierno de reconocer al Estado israelí.

La visita, según las fuentes consultadas, "no le va a resultar fácil" al titular español de la cartera de Asuntos Exteriores, máxime cuando en Argelia ya creó cierta desconfianza (como ocurrió con Francia con el relevo de Claude Cheysson por Roland Dumas) la sustitución de Fernando Morán por Fernández Ordóñez. A Morán se le consideraba un buen interlocutor, con el que se había abierto una nueva etapa de relaciones tras el cerrojazo que se le dio en Argelia al comercio español por el contencioso del gas, asunto ya superado aunque inmerso dentro de un lento proceso para recuperar el mercado perdido.

Postura doble

Esta desconfianza ha degenerado en fuerte malestar en los últimos tiempos, no sólo por la decisión de expulsar al Frente Polisario de Madrid, tras el ametrallarniento del Junquito y la patrullera Tagomago (dos muertos), sino también por esa inesperada doble postura española en la Cuarta Comisión de las Naciones Unidas.

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Ante la ONU, España anunció que apoyaría la propuesta argelina sobre el Sáhara (negociaciones directas entre Rabat y el Frente Polisario, previas al referéndum) y consideraría al mismo tiempo válida la marroquí (alto el fuego unilateral y referéndum, sin negociaciones directas).

Si en Rabat esto cayó como "un jarro de agua fría", en Argel ha gustado menos. El Frente Polisario insiste en que "lamenta" ante Madrid el incidente del Junquito y la Tagomago; asegura que entregó a las autoridades españolas los supervivientes del primer buque "sanos y salvos", y que dio una serie de explicaciones oficiales, cosa que no ha hecho con ningún otro país, porque está "en guerra, y es una zona de guerra".

Omar Hadrami, miembro de la oficina política de esta organización, aseguraba el domingo a este periódico que los representantes del Frente Polisario en España fueron expulsados del país "como vagabundos o terroristas" y reveló, que, antes de que se diera cuenta oficialmente del suceso al Ministerio de Asuntos Exteriores y a la opinión pública, uno de los representantes en Madrid se entrevistó con una alta autoridad militar española para darle todo tipo de explicaciones, ya que había de por medio un buque de guerra y un cabo de marinería muerto.

El dirigente saharaui se mostró "sorprendido y molesto" por las declaraciones posteriores de Francisco Fernández Ordóñez sobre e suceso en las que señalaba que el Frente Polisario no es el único representante del pueblo saharaui. "Es impensable", señaló Hadrami, "que se diga ahora esto, reconocida la RASD por más de 60 países, y con una vicepresidencia en la Organización para la Unidad Africana".

La visita de Fernández Ordóñez a Argel coincidirá con el estreno del nuevo embajador de Espafía en Argel, Gumersindo Rico, que sustituye a Eduardo de Zulueta, destinado a Luxemburgo, y cuyo trabajo en los últimos años valoran positivamente los diplomáticos argelinos.

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