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Crítica:'ROCK'

Escasa asistencia a la velada de grupos andaluces

Menos de un millar de espectadores acudieron a la velada rockera que ofrecían grupos andaluces de actualidad en el pabellón del Real Madrid. El espectáculo se retrasó media hora a la espera de que el número de asistentes aumentara. Fue inútil. O el precio de 600 pesetas por localidad pareció excesivo, o la difusión fue escasa, o los cuatro nombres del Cartel poco atractivos.Quizá, el interés por el rock, cualquiera que sea su origen, no es tan profundo, ni abierto, en Madrid, como celebran algunos defensores a ultranza de la villa, a la que consideran ciudad inquieta y marchosa sin par en el continente. O el jueves no era un día apropiado o , simplemente, los jóvenes más ávidos no tienen dinero suficiente con el fin de semana cercano.

Nuevo rock andaluz

Actuación de Kiko Veneno y su banda, Círculo Vicioso, Ceronoventayuno y Danza Invisible. Organizada por la Junta de Andalucía, en sus jornadas de Andalucía, puerta de Europa. Pabellón de Deportes del Real Madrid, 14 de noviembre de 1985.

El sevillano Kiko Veneno y su grupo no se desanimaron ante estas circunstancias, pero no consiguieron mover al público. Kiko, compositor imaginativo, no necesita complicar sus canciones con instrumentos como la batería, de sonido metálico, que enfrió su recital.

El ritmo de Veneno

La música de Veneno es, sobre todo, rítmica, a la que convienen percusiones naturales. La intervención de Maribel-Pasión, vestida de sevillana de Semana Santa, para cantar una saeta con ademanes punkies, sobresalió en este primer número.El quinteto Círculo Vicioso gratificó con canciones buenas y bien tocadas. Había algo más de gente que contempló a José María Sagristá, el cantante y escritor principal, lucirse con su voz y su guitarra en temas como Negros momentos, Mientes o Siempre dices no, en un final espléndido.

Esta banda sevillana logrará, no sin esfuerzo, situarse entre las primeras del país. Como en los granadinos 091, el brío andaluz se esconde tras una instrumentación de rock fuerte y actual.

Ceronoventayuno han abrazado el rock western, que ha florecido en los dos últimos años en California (Green on Red o The Long Riders). Guitarra dura y constante a ritmo de galope de bajo y batería acompañan y elevan la voz melodiosa con timbre chillón de José Antonio García, que con su armónica añade el toque vaquero.

Salieron Danza Invisible y el público había disminuido. El grupo malagueño presentó dos temas nuevos, Sin aliento y Mercado negro, en la línea de estilo de Simple Minds. Sonaron con fuerza, pero no había respuesta en las gradas.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 16 de noviembre de 1985