Ilusionista, en vez de profesor
últimamente han aparecido en esta sección diversos testimonios sobre la ilógica y arbitraria desorganización que preside el mundo de la enseñanza. Sólo añadiré un dato kafkiano más sobre los opositores. Después de un año sin poder colocar a parte de los opositores de la convocatoria del año 1984 por falta de plazas, el día 25 de septiembre pasado se nos avisó desde Balear es que habíamos sido destinados a esa autonomía y que debíamos presentarnos tres días después, sin más tardanza, en Palma, donde se nos adjudicarían las plazas para comenzar el curso, a su vez, dos días más tarde.Llegamos a Palma sin haber podido despedirnos de amigos y familiares y se nos adjudicaron plazas de griego, latín, inglés, francés y filosofía a licenciados en Filología Hispánica que habíamos superado unas oposiciones de lengua y literatura castellanas. O eso o nada. A mí me destinaron al Instituto Santa María de Ibiza para impartir clases de lengua castellana y catalana. Creía ser el más afortunado de mi quinta, ya que por lo menos iba a tratar una materia propia de mi especialidad. ¡Cuál no sería mi error! Llegué a Ibiza y en el instituto me comunicaron que, a pesar de lo que dijeran los papeles oficiales, no había vacantes de las asignaturas para las que me enviaba el ministerio, y que si quería quedarme tendría que impartir historia del arte (COU), historia (COU), geografía, catalán y música. Se me supone un ilusionista, en vez de un profesor. Ante la situación, hablé con la delegación de Palma, y una semana después me ofrecieron como alternativa una plaza de filosofía en Inca. Acepté y callé ante el temor de acabar en Formentera impartiendo hogar, religión y gastronomía. Por supuesto que los viajes y demás gastos útiles no sé quién los tiene que pagar.-


























































