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Liberados los tres soviéticos secuestrados en Beirut por un grupo integrista islámico

Los tres ciudadanos soviéticos secuestrados en Beirut por un grupo integrista islámico hace exactamente un mes fueron liberados ayer a última hora de la tarde, según anunció un comunicado de la organización terrorista y confirmó un portavoz de la Embajada de la URSS. "Hemos decidido liberar a los tres espías soviéticos para que la otra parte (Siria) se decida, a su vez, a respetar sus compromisos respecto a Trípoli (capital del norte de Líbano) (...), lo que no ha hecho hasta ahora", se dice en el texto, escrito en árabe y a máquina, de la Organización de Liberación Islámica (OLI), entregado a la delegación en Beirut de una agencia internacional de Prensa.

Los diplomáticos soviéticos Oleg Spirin y Valery Mirkov y el médico de la Embajada en Beirut, Nikolau Sverski, "están relativamente en buenas condiciones físicas", señaló el portavoz de la representación diplomática, que se negó a facilitiar su nombre y a precisar dónde se encontraban ayer noche los tres ex cautivos, aunque las emisoras locales de radio aseguraban que fueron trasladados a la cancillería. Uno de los guardias de la Embajada confió, no obstante, que aparentaban estar cansados.Un cuarto rehén, el agregado consular Arkady Katkoy, de 32 años de edad, fue asesinado por la Organización de Liberación Islámica y su cadáver apareció a las cuatro horas de producirse su secuestro en un suburbio de Beirut, desde donde fue transportado al hospital de la Universidad Americana para ser identificado.

La noticia de la liberación de los tres ciudadanos de la Unión Soviética fue acogida con alegría por las principales milicias musulmanas que controlan el sector occidental de Beirut, que dispararon al aire o en dirección al mar con armas de todo calibre, provocando el pánico entre los escasos transeúntes que a esa hora deambulaban aún por las calles.

Al asumir el 30 de septiembre la autoría del cuádruple apresamiento, la Organización de Liberación Islámica, probablemente de inspiración integrista suní, exigió para poners en libertad a sus rehenes que cesase el asalto de las milicias prosirias y del propio Ejército de Damasco contra Tripoli, en manos de sus correligioanrios del Movimiento de Unificación Islámica, que mantiene estrechas relaciones con la Organización para la Liberación de Palestina (OLP), de Yasir Arafat.

Al término de 19 días de sangrientos combates, en los que hubo que lamentar más de 500 muertos y 2.000 heridos, un acuerdo puso fin a la batalla y permitió a las tropas sirias penetrar en la segunda ciudad de líbano pero, lejos de soltar a sus prisioneros, la Organización de Liberación Islámica formuló entonces nuevas condiciones para liberarles, el cierre de la Embajada soviética en Beirut y una colaboración entre Moscú y Washington para acabar con la guerra civil libanesa.

El Kremlin ordenó entonces la evacuación de la mayoría de sus funcionarios destacados en Líbano.

Los lazos de Arafat con los integristas islámicos indujeron al semanario libanés prosirío Ash Shiraa a sospechar desde sus páginas que los tres apresados se entontaban, probablemente, en uno de los campamentos de refugiados palestinos situados al sur de Beirut. El martes por la noche fue anunciado un acuerdo entre los movimientos armados shií, ruso y palestino opuesto a la autoridad de la dirección de la Organización para la Liberación de Palestina, para llevar a cabo un rastreo en los campos de Bourj el Bouraine y Chatila. A estos grupos está dirigido el mensaje de agradecimiento que hizo público ayer por la noche la Embajada de la Unión Soviética en la capital libanesa.

Entrevista de Arafat

En esa misma noche del martes al miércoles, el líder de la Organización para la Liberación de Palestina se entrevistaba durante más de dos horas en un lujoso hotel de Aminan con el embajador soviético en Jordania, Alexander Zinchuk, para, según especulaciones de corresponsales allí acreditados, discutir de las perspectivas de excarcelación de sus compatriotas.Actualmente, permanecen como rehenes en Beirut 11 extranjeros. De ellos, cinco son norteamericanos, y todos han sido secuestrados por la organización Yihad Islámica (Guerra Santa Islámica). Se trata de Peter Kilburn, de 60 años, bibliotecario de la Universidad Norteamericana de Beirut, secuestrado el 3 de diciembre de 1984; Martin Lawrence Jenco, de 50 años, director de la Oficina Libanesa de Socorro Católico Norteamericano; Terry Anderson, de 37 años, director regional de la agencia Associated Press; David Jacobsen, de 54 años, director del Hospital Norteamericano de Beirut y, finalmente, Thomal Sutherlánd, de 54 años, decano de la Facultad de Agronomía de la universidad Norteamericana de Beirut.

El resto de los rehenes extranjeros son cuatro franceses, secuestrados igualmente por la organización Yihad Islámica; un británico (Alec Colett, periodista que trabajaba en el organismo de las Naciones Unidas para los refugiados) y un italiano.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 31 de octubre de 1985

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