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El Gobierno rebaja las previsiones presupuestarias para el crecimiento económico hasta finales de la década

El proyecto de ley con las cuentas del Estado y de la Seguridad Social para 1986, así como el dé reforma del Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas, fueron entregados ayer a las Cortes, cumpliendo el mandato constitucional, para que puedan entrar en vigor con el próximo año. Pese a que las cifras no se conocerán en detalle hasta hoy, se sabe que el Gobierno ha rebajado los objetivos de crecimiento económico para el período 1987-1989. Después de limitarlo al 2,5% para el próximo año, su nueva revisión de los escenarios presupuestarios reduce del 3,5% al 3% los de años siguientes.

En pesetas de cada año, el producto interior bruto (PIB) debería elevarse a 32 billones el próximo ejercicio, 35,5 en 1987, 39,3 el año posterior y 43,1 en 1989.La documentación del proyecto de ley de presupuestos, 12 paquetes con 17.780 páginas que pesan algo más de 50 kilos, entró en el Congreso de Diputados a las 18.00 horas de ayer, último día de plazo fijado en la Constitución. La furgoneta 4-L blanca que los trasladó desde Hacienda esperó a entregar los 12 paquetes a que llegara el ministro de Economía y Hacienda, Carlos Solchaga.

Al recibir los libros, el presidente de la Cámara, Gregorio Peces Barba, anunció que acababa de llegar también el proyecto de ley de reforma del impuesto sobre la renta. Ni él ni Solchaga, quien presentará hoy algunos números a la Prensa, revelaron su contenido, que ocupa un 16% más de páginas que el año anterior. Este porcentaje coincide aproximadamente con el incremento formal de ingresos y gastos del Estado, los primeros en torno al 17% y los segundos algo más del 15%.

Pero las cifras no son comparables con años anteriores, debido al avance del proceso autonómico, la presencia de un presupuesto paralelo por la entrada en la Comunidad Económica Europea (CEE) -sus ingresos y gastos superarán ampliamente los 100.000 millones de pesetas, dados de baja en parte de los capítulos tradicionales-, el reciente paso de organismos autónomos a los ministerios y la introducción del Impuesto sobre el Valor Añadido, que atribuirá al Estado 250.000 millones de pesetas cobrados hasta ahora por las diputaciones y otras administraciones, las cuales serán compensadas por un aumento ficticio de transferencias. En cifras compaIrables con el presupuesto de 1985, los ingresos que el Estade espera recaudar mediante impuestos crecen el 13,2%.

Austeridad y sacriricio

El ministro se limitó a reiterar que habrá "austeridad en el gasto" y un "esfuerzo de solidaridad en el reparto de la carga fiscal", a la vez que se reduce el déficit. Asimismo, expresó su confianza en un trámite rápido y flexible para que sean cumplidos los plazos. Agregó que el esfuerzo realizado para entregarlos ayer, tras el cambio de Gobierno, debe continuar ahora en un enorme trabajo de los grupos parlamentarios para que el debate sea ágil, pese a las modificaciones sustanciales de estructura y contenido que llevan los presupuestos. De la reforma parcial del IRPF dijo que los plazos de entrada en vigor serán decididos por el Parlamento, sin confirmar si la propuesta para las medidas que no benefician a algunos contribuyentes se aplicarán en 1986.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 1 de octubre de 1985

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