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Cuidado con Logroño

Al público de Logroño hay que cuidarlo porque se mantiene intransigente con las injusticias, cuando los toros no responden o cuando los toreros se inhiben descaradamente como lo hicieron ayer El Niño de la Capea y Pepe Luis.

Al primero, le sobran hábiles recursos para dejar la muleta en la cara de los toros, como hiciera en su primero, con muletazos intranscendentes a un toro intrascendente también. Pero en su segundo, el público no le perdonó el que pretendiese hacer lo mismo con un toro al que permitió que le pegaran intensamente en varas.

Lo mismo que abroncó a un Pepe Luis que pretende coger el relevo del Curro y refugiarse en Sevilla, porque allí estos toreros se sienten más comprendidos. Con miedo y sin entrega anduvo en su primero y en el sexto ya fue el paroxismo de la incompetencia de un torero que lleva de matadores a sus piqueros, que quisieron asesinar al sexto.

Plaza de Logroño, 21 de septiembre

Primera de feria.Toros de Felipe Bartolomé, blandos, sin clase. Bueno el sexto, con genio el quinto. Niño de la Capea: silencio; bronca. Julio Robles: silencio; dos orejas. Salió a hombros. Pepe Luis Vázquez: bronca en los dos.

Robles rozó el listón de sus compañeros en el primero. En su segundo, se empleó en una faena de buen nivel, rápida en algunas fases pero entregada y vibrante.

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