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Reportaje:La fulminante muerte de un torero

El silencio de Gloria

En Canillejas se comenta que Yiyo salía desde hacía unos meses con Gloria, una chica del barrio, rubia, de unos 18 o 19 años de edad.Algunos la conocen y, al fin, en casa de una amiga, aparece, aunque no quiere hablar con nadie ni decir nada. Los vecinos también comentan que la familia de Yiyo no veía con buenos ojos la relación entre ambos. Querían que se dedicara al toreo y que se dejara de chicas. Ellos, sin embargo, se seguían viendo, aunque, al parecer, habían discutido precisamente la semana pasada. Gloria no vive en una casa modesta, como la de los Cubero, sino en un chalé, cruzada la avenida de Aragón. El hermano de Yiyo salía con una íntima amiga de Gloria.

La noticia

Gloria no quiere salir, no quiere hablar y no ha dejado la casa de su amiga para nada. Gloria se enteró de la noticia en el pub May, que frecuentaban Yiyo y sus amigos. Ninguna de las amigas daba crédito a la noticia porque ni siquiera sabían que, a última hora, iba a torear en Colmenar Viejo. "Aún no se ha recuperado", afirman las amigas, "y toda su obsesión es que la familia de Yiyo no se entere de que se seguían viendo".

Ella no quiere decir nada. Se lleva la tarjeta del periodista y sorprende al informador anunciando que desea escribir sobre el torero muerto. Deja el mensaje, pero luego no llega su escrito. Sigue en silencio, como el barrio en el que ambos deambularon pensando en un futuro que anteayer se truncó para siempre.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 1 de septiembre de 1985