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Policías en Euskadi

El 'síndrome del Norte'

Psicólogos y policías advierten del peligro mental para los agentes destinados en el País Vasco

El inexplicable, disparo a bocajarro que el 14 de abril costó la vida al travestido Eduardo Sigfrido Pérez Lana ha originado el primer reconocimiento médico oficial de la existencia del llamado síndrome del Norte. El disparo lo efectuó el guardia civil José Antonio Sánchez García, de 25 años, que había estado destinado en Euskadi. Similares sucesos o suicidios entre agentes policiales no parecen tener otra explicación. El Ministerio del Interior niega la existencia del síndrome. Psicólogos y sindicatos policiales aseguran que el problema es real y los últimos están dispuestos a demostrarlo el mes próximo en un Libro Blanco.

"Había estado tres meses en la academia. Mi primer destino fue Guipúzcoa. Nada más llegar, el primer día salí con otros tres compañeros en una Avia -furgoneta empleada por la policía- hacia Rentería. En la carretera había una barricada y decidimos quitar el obstáculo. Nada más abrir la puerta, nos cayeron encima tres cócteles molotov. A mí me cayó uno en la pierna. Un cabo que llevaba allí bastante tiempo me gritaba: '¡Sígueme, no te separes de mí!. Perseguimos a algunos jóvenes, pero no detuvimos a nadie. Retiramos parte de la barricada y, ya en el cuartel, me di cuenta de que tenía importantes quemaduras en la pierna. Así fue mi primer día en el País Vasco, con 21 años".Éste era el relato que el pasado día 30 hacía en Madrid un policía nacional destinado en una compañía de la reserva, y que en esta fecha realizaba un servicio de vigiláncia en Madrid tras el asesinato del vicealmirante Fausto Escrigas. Este policía nacional recuerda que no recibió ninguna preparación psicológica especial antes de ir al País Vasco. Asegura que ahora no se siente afectado por los meses pasados allí, pero que otros compañeros suyos "han quedado tocados".

Para los psicólogos, es un típico problema de estrés. Para los policías, una consecuencia de la mínima preparación mental que reciben cuando son destinados al País Vasco. Actualmente, cuando ya hace casi 20 años que ETA comenzó a realizar atentados contra policías y guardias civiles, los 8.300 miembros de las fuerzas y cuerpos de la Seguridad del Estado allí destinados apenas han recibido una mínima preparación psicológica previa, como en el caso de los guardias, o simplemente esa preparación no ha existido, como ocurre con los policías nacionales y miembros del Cuerpo Superior de Policía

Cabe destacar que, al menos desde hace cinco o seis años, los policías o guardias destinados a Euskadi son los más jóvenes. En los casos de los policías nacionales y del Cuerpo Superior de Policía, prácticamente nada más concluir su estancia en la academia son enviados al Norte. Los 100 nuevos insvectores y los 50 tenientes que, con edades entre los 21 y 24 años, recibieron el pasado mes sus diplomas en la Academia de Canillas (Madrid) están a punto de llegar a Euskadi o lo harán el mes próximo.

Van los más jóvenes

En el caso de los guardias civiles, salen de las academias de guardias jóvenes o de Úbeda (Jaén) y, tras pasar dos años en otros destinos, son enviados por promociones prácticamente enteras al Norte. La Dirección de la Guardia Civil es el único cuerpo policial que cuenta con un importante gabinete psicológico, al mando de un comandante. Quizá por ello, los mandos de este cuerpo decidieron que los guardias, una vez destinados a Euskadi, pasaran un mes en un centro especial, denominado ikastola, situado en Fuenterrabía (Guipúzcoa), donde reciben un breve cursillo de preparación psicológica. "Allí", explicá un comandante de la Guardia Civil, "se les enseña a que vean en el País Vasco un pueblo más, tan normal como otros, al margen de que existe un grupo de terroristas".

Sin embargo, policías y guardias viven sometidos en el País Vasco a constantes presiones y amenazas, prácticamente aislados de la sociedad, asistiendo periódicamente a funerales por compañeros suyos asesinados, ocultando su profesión a vecinos o esporádicos amigos y amigas, y comprobando, si están casados y

El 'síndrome del Norte'

con hijos, cómo su familia también sufre el aislamiento o el insulto en su entorno.Miguel Ángel Santano, inspector que ha estado destinado cinco años en Irún (Guipúzcoa) y actual dirigente de la Unión Sindical de Policías (USP), recuerda que "el choque psicológico es brutal" y que suele materializarse en "un miedo terrible" a sufrir un atentado, "un rechazo generalizado" de la sociedad, un aislamiento en la comisaría para los solteros y en sus domicilios para los casados y, en muchos casos, un fortísimo incremento en el consumo de alcohol.

Santano asegura que ha conocido a muchos compañeros suyos que han estado o están en tratamiento psiquiátrico tras regresar del País Vasco, y recuerda especialmente a uno, llamado Jaime, que, con 24 o 25 años, ingresó en un psiquiátrico madrileño y los médicos aseguraron que se trataba de un caso irrecuperable.

Un problema de estrés

Como Santano, Julio Martínez, del Sindicato Profesional de la Policía (SPP), afirma que existe el síndrome del Norte y que los mandos policiales "no hacen nada" para paliar el problema.

Los psicólogos Bernabé Sarabia y José Antonio Carrobles están de acuerdo con estos policías. Para Sarabia, psicólogo social de la universidad Complutense de Madrid, "el síndrome del Norte existe y está ahí para demostrarlo". "El estrés tan extremo que sufre la policía en el Norte, y especialmente en Guipúzcoa, tiene que afectar y dejar huella".

Para Carrobles, también se trata de un problema de estrés. "Ante cualquier situación de estrés", comenta, "se reacciona con mayor contundencia y rapidez, porque se dispara el sistema de alerta". Según Carrobles, una persona que durante muchos meses está preparada para reaccionar con rapidez y contundencia ante una posible amenaza, continuará reaccionando de la misma manera aunque la amenaza sea mucho menor. Es decir, que pueden producirse reacciones más que desproporcionadas por parte de guardias civiles, aun cuando éstos hayan abandonado ya el País Vasco.

Los policías, como los psicólogos, opinan que un cursillo psicológico tras permanecer destinado en el País Vasco sería muy beneficioso para los agentes. Para el Ministerio del Interior, sin embargo, el problema del síndrome del Norte "no existe, sino que ha sido inventado por los sindicatos". Por tanto, oficialmente tampoco es necesario el cursillo posterior. En la Dirección de la Guardia Civil se afirma incluso que, por ejemplo, la media anual de suicidios entre los 65.000 guardias que integran la actual plantilla es de 8 o 10, y que la cifra sólo sería peligrosa, según los psicólogos del cuerpo, a partir de los 14.

El Sindicato Unificado de la Policía Nacional (SUP), sin embargo, tiene gran interés en demostrar que el síndrome del Norte existe y en abordar el problema. Varios de sus dirigentes trabajan desde hace tiempo, en colaboración con algunos psicólogos y psiquiatras, en la elaboración de un amplio informe sobre el caso, que quedará incluido en el llamado Libro Blanco de la policía, que será difundido probablemente el próximo mes de septiembre.

El 'tedax' se juega la vida

El pasado día 3, el guardia civil Fernando Amor Calvo, de 25 años, técnico en desactivación de explosivos (TEDAX), falleció en Lullando (Álava) al intentar desactivar un artefacto. El artilugio había sido rociado con agua, y seguidamente Fernando Amor comenzó a manipularlo. Los casi seis kilogramos de explosivo estallaron inesperadamente y provocaron la muerte instantánea del guardia.Amor Calvo, casado en julio, tuvo que rellenar un cuestionario al ingresar en el TEDAX. Una de las preguntas era qué condiciones, a su juicio, debe tener un tedax. sta fue su respuesta.

"En principio una gran estabilidad emocional. En esta profesión no se puede ser un desequilibrado, pues en cada una de sus actuaciones se juega la vida, y lo último que hace falta son suicidas. El tedax no debe ser un héroe, sino un gran profesional que sepa en cada momento qué hace y por qué lo hace. ( ... )

De edad comprendida entre los 20 y los 35, que no tenga problemas familiares. Si está casado, que su mujer sepa en todo momento lo que hace su marido y lo acepte como una profesión más. Que se mentalice que en todo momento está al servicio de sus compañeros y de la gente de la calle, que su labor es totalmente social. ( ... ) Ser un poco terrorista y, si se puede, más terrorista que los terroristas; eso te ayudará a saber lo que vas a hacer, puesto que al momento de desactivar te pones en el lugar del terrorista, no del tedax, y podrás ver todas las trampas que existen contra ti".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 11 de agosto de 1985

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