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Milstein: "La clonación de individuos es literatura barata"

El último premio Nobel de Medicina, de origen argentino, no piensa volver por ahora a su país

"Cuando hayan transcurrido 10 años de Gobierno constitucional en Argentina empezaré a pensar en volver, porque dos años no son indicio suficiente de estabilidad", ha declarado César Milstein, último premio Nobel de Medicina por sus trabajos sobre la obtención de anticuerpos monoclonales, una técnica que, según señaló en el transcurso de una conferencia patrocinada por la Fundación Ramón Areces, "ha cambiado mucho el enfoque de la medicina en los últimos 10 años". Respecto a los avances de la ingeniería genética, Milstein afirmó que "la clonación de individuos no sólo es ficción científica, sino literatura barata".

César Milstein, premio Nobel de Medicina y Fisiología en 1984, está exiliado en el Reino Unido desde 1963, fecha en la que fue clausurado, por razones políticas, el Instituto Guillermo Malibrán, que dirigía en Argentina, tras el derrocamiento del que entonces era presidente constitucional, Arturo Frondizi. Actualmente trabaja en los Laboratorios de Biología Molecular de Cambridge y visitó España esta semana.Milstein acepta que se le considere como "el padre de los anticuerpos monoclonales", pero recuerda que "lo que hicimos fue encontrar un método para fabricarlos". El sistema ideado por el científico de origen argentino, junto a George KohIer, con el que compartió el Premio Nobel por estos trabajos, consiste en obtener híbridos entre una célula cancerosa que produjera anticuerpos capaces de crecer permanentemente en cultivo y otra célula capaz de producir un anticuerpo bien definido, pero con una duración de vida limitada, como ocurre con las células productoras de anticuerpos de un animal. Con estas fusiones consiguieron híbridos capaces de crecer permanentemente y segregar anticuerpos monoclonales dirigidos contra antígenos específicos, como, por ejemplo, los de la histocompatibilidad.

La posibilidad de utilizar los anticuerpos monoclonales para el reconocimiento e identificación de sustancias tales como parásitos o antígenos de superficie, lo cual no era posible realizar antes, es, según Milstein, el mayor avance producido en este campo en los últimos 10 años. Tras reconocer que la clonación ha permitido ampliar en gran medida los horizontes de la ciencia, Milstein -que recordó que la palabra clonar es muy anterior a la ingeniería genética y la inmunología, ya que se remonta a la época del auge de la microbiología- dijo que la clonación de individuos "no sólo es ficción científica: es literatura barata".

"El catálogo de anticuerpos monocionales abarca ya miles de ellos", dijo Milstein, y entre los más destacados citó los que se utilizan para purificar productos naturales como el interferón, para tipificar los grupos A y B de la sangre y, sobre todo, en el campo de los trasplantes de órganos.

Anticuerpos para evitar el rechazo

"Una de las grandes esperanzas que se han depositado en los anticuerpos monoclonales se refiere precisamente a su utilización para evitar el rechazo", señaló el investigador, "y, sobre todo, para permitir cierto tipo de trasplantes como el de médula ósea, donde se están trasplantando células involucradas precisamente en la pro ducción de anticuerpos, como son los linfocitos, por lo que resulta más complicado".Más llamativa, aunque no por ello menos real, es la posibilidad de utilizar los anticuerpos monoclonales como portadores de sustancias tóxicas para destruir los tumores sin afectar al resto del organismo, como ocurre con la quimioterapia convencional.

La 'bala mágica' contra los tumores

"Se trata de la famosa bala mágica preconizada por Paul Ehrlich. El anticuerpo, por su gran especificidad, puede ser cargado con ese medicamento y dirigirse hacia donde se desea", dijo Milstein, quien aseguró que "este sistema es muy prometedor, aunque presenta muchos problemas que todavía están sin resolver". En cuanto a la sustancia que deberá ir agarrada al anticuerpo monoclonal hasta llegar al tumor, el premio Nobel indicó que actualmente se está pensando en utilizar la ricina, un veneno muy poderoso extraído de las semillas del ricino.Por otra parte, los anticuerpos monoclonales también se pueden marcar con productos radiactivos o metales, lo que permite variadas utilizaciones científicas, como la caracterización y visualización de sustancias como los neurotransmisores del sistema nervioso. El científico argentino destacó también el creciente impacto de los anticuerpos monoclonales en virología, parasitología y bacteriología.

Permanecen inalterables y se pueden congelar

El premio Nobel destacó dos características de los antícuerpos monoclonales que los hacen especialmente valiosos, tanto en investigación básica como en aplicaciones médicas: su capacidad de reconocer específicamente un número indefinido de sustancias y su inmutabilidad. Mientras que los anticuerpos producidos contra un mismo antígeno varían de un individuo a otro e incluso pueden cambiar en una misma persona en el transcurso de una semana, los anticuerpos monoclonales permanecen inalterables, son siempre los mismos. "Están producidos por una célula inmutable que se divide indefinidamente, permitiendo fabricar millones de los mismos anticuerpos y, además, se pueden congelar". César Milstein nació en 1922 en Bahía Blanca, al sur de Buenos Aires. En 1954 se doctoró en Química por la Universidad Nacional de Buenos Aires, y su línea de investigación fue la inmunología y la diferenciación celular. En 1958 se trasladó al Reino Unido con una beca de posgraduado del Consejo Británico, para el estudio de la química de enzimas en Cambridge. Posteriormente fue nombrado responsable de los estudios de biología en el Medicinal Research Council, a pesar de lo cual volvió en 1961 a Argentina, que abandonó tras el golpe de Estado que derrocó al gobierno institucional de Frondizi.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 24 de mayo de 1985