EE UU considera 'probable' que Gorbachov viaje en octubre a Nueva York

El presidente de Estados Unidos, Ronald Reagan, manifestó ayer en Lisboa, durante la conferencia de Prensa que cerró su gira europea, que es "probable" que el número uno soviético, Mijail Gorbachov, viaje en Octubre a Nueva York, con ocasión de la Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), aunque reconoció que esta noticia no está confirmada. "La pelota está ahora en su campo", añadió el presidente, tras constatar que el viaje había servido para reforzar los lazos atlánticos y,que había cumplido su misión.Poco antes de abandonar la capital portuguesa, hacia las 11.20 hora peninsular española, el presidente afirmó que tiene "considerables indicios de que la URSS no respeta el acuerdo SALT II sobre limitación de armas estratégicas", y añadió que, si eso fuera cierto, no habría razón para que Estados Unidos continúe respetándolo.

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En relación con Nicaragua, Reagan afirmó que los países europeos "están de acuerdo" con que ese país centroamericano representa una "amenaza" para EE UU, si bien "un cierto número de gobiernos no piensan que las sanciones económicas constituyan un arma legítima".

El secretario de Estado, George Shultz, opinó que el viaje presidencial "ha sido un éxito, en el sentido más profundo". La gira europea, prosiguió Shultz, "ha hecho más profundo mi respeto por la capacidad del presidente para enfretar las dificultades".

La salida de los diputados comunistas del parlamento portugués cuando Reagan se preparaba para tomar la palabra, fue el último incidente suscitado en Portugal por la presencia del primer mandatario norteamericano, y el único al que éste asistió personalmente. "Los asientos de la izquierda parecen muy poco confortables", fue el comentario que opuso al incidente el propio Reagan, según informa Nicole Guardiola.

Equilibrio salomónico

En la capital portuguesa, como en Madrid, el presidente estadounidense ha sido ostensiblemente simpático con la oposición conservadora. La entrevista que mantuvo con Lucas Pires, líder del Centro Democrático y Social, fue tan larga como las conversaciones con el jefe del Estado portugués y con Mario Soares y los miembros de su Gobierno.

Entre el presidente de la República, Ramalho Eanes, y el primer ministro socialista, Mario Soares, ya definidos como políticos rivales, Reagan mantuvo, al menos en publico, un equilibrio salomónico. Saludó al primer ministro como el hombre que tuvo un papel decisivo para salvar la democracia portuguesa, pero, horas después, dijo a Eanes que "su acción personal, constante y decisiva", le había convertido en "el símbolo del empqño de Portugal por defender la libertad".

En relación con los asuntos tratados durante la visita, el Ministerio portugués de Asuntos Exteriores ha desmentido formalmente que haya manifestado su acuerdo con el embargo comercial decretado por Washington contra Nicaragua.

* Este artículo apareció en la edición impresa del viernes, 10 de mayo de 1985.

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