Delincuencia y ETA

Un elevado índice de delincuencia . las amenazas de ETA de atentar contra instalaciones turísticas de la costa mediterránea son las claves de esta nueva imagen de la Costa del Sol.Hasta hace pocos meses, salvo en verano, que se aplicaban planes especiales de seguridad, aquí era raro encontrar policías por la calle, y sólo por circunstancias excepcionales se veían en la playa.

Ver muchos policías en la calle crea, sin duda, un ambiente de seguridad generalizado entre turistas y residentes, pero lo novedoso de la situación hace que a la vez unos y otros se inquieten.

A estas alturas, puede afirmarse que todo el mundo ha oído hablar de las amenazas de ETA y, mucho más, de la delincuencia, pero a pesar de ello turistas y residentes preguntan a menudo qué ocurre, y los más desconfiados cambian de sitio su hamaca o su toalla para retirarse de la zona por la que han estado husmeando los perros. "Yo me voy a poner un poco más allá, porque aquí el perro se ha parado mucho rato", comentaba un turista español en una playa de Marbella.

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Discreción en la capital

En la capital también se ha incrementado la presencia policial en la calle, aunque por su extensión y elevado número de habitantes no llama la atención.

En la zona céntrica es en la única en la que se nota levemente, pero no en las barriadas, que viven otras historias, como la falta de alumbrado público, la basura acumulada en la calle, las chabolas, la droga y, por encima de todo, el paro como preocupación y angustia cotidiana.

Sin embargo, la Costa del Sol, el turismo, interesa a todos, y es fuente de solidaridad, en tanto constituye la fuente de riqueza más importante de la provincia. Ése es el lazo de unión y el motivo más claro por el que tanto el obrero de barrio como el empresario turístico costasoleño están seriamente preocupados.

* Este artículo apareció en la edición impresa del viernes, 10 de mayo de 1985.

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