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García Sánchez rueda 'La corte del faraón', "un ajuste de cuentas con la censura franquista"

La corte del faraón, opereta del músico valenciano Vicente Lleó y de los libretistas Perrín y Palacios, es el eje de la película que rueda en Madrid José Luis García Sánchez, autor del guión con Rafael Azcona. La película está subvencionada por el Ministerio de Cultura, y TVE tiene derechos de antena. El rodaje, casi todo en interiores, cuenta con un presupuesto de 130 millones de pesetas, y en él participa un equipo dispuesto a lo que García Sánchez considera "un ajuste de cuentas con los censores de los años cuarenta", que dijeron no a una obra de humor de principios de siglo cuyas picardías calaron en la memoria popular.

Madrid. Años cuarenta. Tras la denuncia de un cura censor, los actores de una compañía de revista son sacados del teatro donde actúan y conducidos a comisaría. Allí, vestidos aún de egipcios, han de explicar las razones de su atrevimiento: representar La corte del faraón, obra prohibida.La narración cinematográfica de esta aventura teatral supone el reencuentro con los platós de José Luis García Sánchez, de 44 años Y dedicado en los cinco últimos a la producción de vídeos didácticos. Las truchas y Dolores han sido sus películas más recientes.

Hace un año, el productor Luis Sanz adquirió los derechos para el cine de la opereta La corte del faraón y tentó con el proyecto a García Sánchez y a Rafael Azcona (guionista habitual de Berlanga). Ambos dieron forma a la idea y optaron por la invención, más que por la recreación. La obra, con rasgos zarzueleros y revisteriles, aparece íntegra, tal como la concibieron sus autores, y es el pretexto para contar una historia que pudo ser verdad: la detención de unos cómicos transgresores de la norma establecida. "Queremos mostrar el enfrentamiento del género desvergonzado y popular, un poco libertino, con la mentalidad represiva que agrandaba el hecho", dice José Luis García Sánchez.

Cuando se estrenó en Madrid (teatro Eslava, 21 de enero de 1910), sorprendió la osadía de esta opereta, pero la sorpresa se trocó años más tarde en prohibición. El rescatar y exhibir ahora este cuento de egipcios es "un ajuste de cuentas con los censores de los años cuarenta", según el director, que mantiene una vieja afición por los cuplés y las canciones castizas.

Tono libertino

Azcona y García Sánchez han aprovechado el esperpento que contiene La corte..., "aunque huyendo de la guardarropía". Los autores de la obra les facilitaron las cosas, porque "el músico valenciano Vicente Lleó le dio un tono fallero, exuberante".A pesar de los momentos duros y del cansancio que a veces sigue a la meticulosidad, los cortesanos se divierten en el rodaje. "Todos han entendido muy bien el tono libertino y desenfadado de la película, aportan oficio y creatividad", comenta el director, que agradece la capacidad de improvisación de los actores, especialmente de quienes han vivido la época de posguerra que se refleja en el cine: "Fernando Fernán-Gómez pidió una paella como si estuviera en el Riscal". Más de 20 actores y 500 figurantes intervienen en La corte del faraón. Una corte que, en su cuarta semana de rodaje (aún le quedan cuatro más) ha pasado por El Escorial, un palacete de la calle de Recoletos, los salones del Círculo Mercantil y el teatro Martín.

García Sánchez no parece alterarse por el movimiento de masas en el plató -ya tuvo una experiencia similar con Las truchas-, y los momentos tranquilos parecen superar a los sobresaltos. No en vano se siente arropado por el equipo.

El operador es José Luis Alcaine; Miguel Narros ha diseñado el vestuario; la decoración es de Andrea d'Odorico; la coreografia, de José Granero; el montaje, de Pablo G. del Amo, y Luis Cobos ha realizado la adaptación musical, con 82 profesores.

Cuplé y esperpento

Por la corte desfilan cantantes de zarzuela como Pedro Farrés, Milagros Martín y la soprano Mar¡ Carmen Ramírez (faraona y madrastra de Tarsicio), que hace con ésta su segunda corte y su primera película. Pero también prestan su voz a la acción musical Ana Belén (princesa Lota y actriz Mari Pili), Antonio Banderas (Casto José y fraile), los Martes y Trece Josema Yuste (Putifar) y Millán Salcedo (esclavo) y Quique Camoiras (faraón).Fernando Fernán-Gómez es el rico Collazo (padre de Tarsicio-Putifar), Agustín González es el cura denunciante, José Luis López Vázquez es el comisario, María Luisa Ponte es la dueña de una pensión para gentes de teatro y la madre de Mari Pili. Guillermo Marín, Juan Diego, Luis Ciges y Antonio Gamero intervienen, asimismo, en la doble historia.

El momento de la detención de la compañía impresionó un poco a los actores. "Es cómico que te saquen del teatro con el traje de faena, y es trágico, es el esperpento, la contradicción de este país. Nos dio cierta cosa cuando vimos a los guardias", dice Ana Belén.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 5 de mayo de 1985