Fallece en Barcelona un paciente de SIDA que había sido tratado en el Instituto Pasteur de París

El paciente número 18 de los registrados en España con síndrome de inmunodeficiencia adquirida (SIDA), enfermedad debida a la disminución de las defensas naturales contra los gérmenes infecciosos, falleció el domingo pasado en la residencia de la Seguridad Social del Valle de Hebrón, en Barcelona, según se supo el pasado viernes. El paciente había sido trasladado tres semanas antes al Instituto Pasteur, de París, para ser sometido a un tratamiento específico, denominado HLA-23, que resultó ineficaz. Este instituto es uno de los centros que mayores progresos ha realizado en la investigación sobre el SIDA.

Este caso de SIDA fue diagnosticado en septiembre de 1984. El paciente ingresó en la Residencia del Valle de Hebrón por una meningitis, pero llevaba ya por lo menos seis meses con los síntomas de la misma. Se trataba de D. P. P., un peluquero sevillano de 35 años de edad, con más de 10 años de relaciones homosexuales y que había residido en el extranjero. A raíz de su ingreso en la Residencia del Valle de Hebrón se le diagnosticó una infección por cryptococo, un gérmen oportunista que se da sólo en pacientes inmunodeprimidos, es decir, en aquellos que ya tienen una enfermedad previa muy grave. D. P. P. había trabajado durante los últimos años en Barcelona, París y Sevilla, aunque anteriormente había residido en Francia ocho o nueve años y viajado a Estados Unidos, Gran Bretaña y Grecia. Hace un año y medio fallecieron en París, afectados también por el SIDA, dos de los homosexuales con quienes había mantenido relaciones.

Las causas del SIDA siguen sin estar establecidas, a pesar de que se cree que es un virus del tipo retrovirus (HTLV-3 o LAV).

Se sabe, sin embargo, que afecta sobre todo a los homosexuales, drogadictos intravenosos y hemofílicos. Se cree que tiene un período de unos dos años de incubación antes de manifestarse.

Llamamiento a afectados

D. P. P. había mantenido numerosas relaciones homosexuales y por esta razón se pidió a las personas con las que tuvo contactos durante los últimos dos años que se prestaran a examen médico para saber si habían adquirido el SIDA, comprobar su estado de salud y conocer si habían efectuado donaciones de sangre. Esta petición, formulada a través de su familia, obtuvo una positiva respuesta. Ninguno de los análisis efectuados en Barcelona a las personas que respondieron al llamamiento -y a las que se ofrecieron garantías de mantener en secreto su identidad- ha dado resultado positivo. Para el tratamiento epidemiológico del SIDA es de gran interés tener localizados los posibles casos. En Barcelona se mantiene bajo observación a dos personas que habían mantenido relaciones sexuales con el paciente o con sus amigos. Otras dos son atendidas en Sevilla y un número superior es tratado en París. Los médicos consideran de gran importancia la desaparición de los tabús que llevan a muchos enfermos a esconder su homosexualidad o su drogodependencia, factores clave para facilitar el diagnóstico. En el caso de los drogadictos el contagio se produce por la utilización de agujas que hayan sido ya empleadas por alguien que, aun sin saberlo, sea portador del virus.

Los estudios epidemiológicos llevados a cabo por el Centro Nacional de Microbiología, Virología y Inmunología de Majadahonda (Madrid), dependiente del Ministerio de Sanidad y Consumo, indican que todos los casos de SIDA conocidos en España tienen su origen en el extranjero.

La existencia de esta enfermedad fue descubierta al comprobarse en 1979 en Estados Unidos un fuerte incremento en las infecciones por gérmenes y /o algunas neoplasias, especialmente en pacientes jóvenes. Los estudios epidemiológicos indican que en Estados Unidos se duplica cada seis meses el número de afectados por este síndrome. Una doctora integrante del equipo médico que ha atendido a D. P. P. en Barcelona declaró a este periódico que esta progresión es también la que se da en España.

Existe un censo de pre-SIDA integrado por pacientes que presenten algunos síntomas y a los que se somete a tratamiento hospitalario en busca de gérmenes oportunistas. Este tipo de gérmenes sólo son buscados cuando se presentan otros síntomas que inducen a pensar que puede tratarse de un caso de SIDA.

Tratamiento ineficaz

Este fue el caso de D. P. P. En los últimos meses sufrió cuatro infecciones distintas por gérmenes oportunistas: abcesos intracerebrales por toxoplasma, corioretinitis por citomegalovirus, pancitopenia por citomegalovirus y una sepsis por germen gram negativo. Esta última infección la contrajo en París, en el curso del tratamiento en el Instituto Pasteur. El tratamiento que debía durar 15 días fue abandonado a los 10 a la vista del nulo resultado y de la aparición de problemas secundarios que agravaban el estado de salud del enfermo.

El 90% de los enfermos afectados por el SIDA fallecen durante los dos años siguientes de aparecer los primeros síntomas de infecciones por gérmenes oportunistas o neoplasias.

* Este artículo apareció en la edición impresa del sábado, 06 de abril de 1985.

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