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Pinochet sustituye a los ministros de Interior y Hacienda chilenos

El presidente chileno, general Augusto Pinochet, reemplazó ayer al ministro del Interior y jefe del gabinete, Sergio Onofre Jarpa y nombró en su lugar a un desconocido abogado sin experiencia política, en el principal cambio de su equipo ministerial. El dictador también reemplazó a su ministro de Hacienda.El nuevo ministro del Interior es Ricardo García Rodríguez, un abogado de 54 años, vinculado a varias empresas privadas, incluyendo una fundación de la Iglesia católica chilena.

Junto con el cambio en Interior, Pinochet reemplazó a su ministro de Hacienda, Luis Escobar Cerda, un empresario vinculado al ex ministro Jarpa. Su reemplazante será Hernán Bucchi, un tecnócrata de 35 años que ha desempeñado cargos durante los últimos siete años en el área financiera del Gobierno.

Ambos fueron los únicos cambios introducidos por Pinochet en su Gabinete, 24 horas después de haber pedido la renuncia a todos sus ministros. Pinochet no mencionó las razones de los cambios durante el discurso que pronunció por radio y televisión al tomar juramento a los nuevos ministros.

Se supo, sin embargo, que la crisis del Gabinete fue precipitada por la renuncia del ministro Jarpa por desacuerdos sobre un próximo plan político del Gobierno. Jarpa, un experimentado político que fue presidente del mayor partido de derechas antes del golpe militar, permaneció 18 meses como jefe del gabinete y renunció al fracasar su proyecto de apertura política impulsado durante 1983 y 1984.

Jarpa había renunciado ya en noviembre del año pasado en protesta contra la imposición del estado de sitio, pero su renuncia le fue rechazada por Pinochet. A partir de ese momento, la figura de Jarpa perdió toda relevancia política, en agudo contraste con el papel protagonista que desempeñó en el agitado período anterior.

"Hoy estamos en condiciones de acometer las etapas decisivas del proceso político", dijo Pinochet en su discurso, añadiendo que no alterará la Constitución vigente, que le otorga el poder sin contrapesos hasta 1989.

El nuevo ministro del Interior se negó a hablar con los periodistas al término de la ceremonia de juramento, realizada en un lujoso salón del Palacio de la Moneda, un edificio centenario reconstruido tras el bombardeo del 11 de septiembre de 1973.

García Rodríguez no había participado hasta ahora en ningún cargo del Gobierno y se le considera un hombre alejado de la política, aunque en su juventud fue demócrata cristiano, un partido que ahora encabeza la oposición al régimen del general Pinochet. Se le considera un hombre vinculado a la Iglesia católica.

Líderes políticos de la oposición dijeron sentirse sorprendidos y desconcertados frente al nombramiento, pero dudaron que signifique un cambio verdadero en el actual proceso político del país.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 13 de febrero de 1985