Rápida mejoría del receptor del corazón artificial
La rápida recuperación de William Schroeder, al que hace una semana le fue implantado un corazón de plástico y metal, ha sorprendido a sus familiares a los médicos que le atienden. El sábado probó por segunda vez el compresor portátil que le debe asegurar una relativa autonomía y desapareció la fiebre que había tenido días anteriores, lo que aleja el peligro de infección y consiguiente rechazo, según anunciaron sus médicos en Louisville, Estado de Kentucky.
El experimento del compresor portátil, que había durado el viernes 22 minutos, fue prolongado el sábado al máximo de las posibilidades del aparato: tres horas.
En la actualidad, Schroeder, de 52 años, está conectado a un aparato que pesa 140 kilos, que hace funcionar su corazón, pero técnicos alemanes cooperaron con sus colegas estadounidenses y han fabricado esta pequeña unidad portátil, de seis kilos de peso, que Schroeder tendrá que llevar siempre consigo.


























































