El juez sugiere una conexión entre el secuestro de Emanuela Orlandi y el atentado contra el Papa

El nuevo proceso contra tres búlgaros y cuatro turcos acusados de haber participado en el atentado contra el Papa, el 13 de mayo de 1981, podrá servir "para abrir un rayo de luz sobre otro horrible crimen: el secuestro de la joven Emanuela Orlandi, cuyos autores han querido a veces establecer una conexión entre este hecho y las personas implicadas en el atentado del Papa", ha afirmado el juez romano llario Martella.
Estas palabras de Martella, que aparecen en el sumario depositado ya oficialmente ante el tribunal de Roma, confirman en primer lugar que podría haber habido desde el principio una relación entre el atentado contra el Papa y el secuestro de la joven vaticana. El interés actual de Martella por ese segundo delito también confirma la enorme importancia que el Vaticano dio al caso.
La última reivindicación del secuestro de Emanuela Orlandi fue hecha el pasado mes de agosto por un grupo autodenominado Turkesh (Frente de Liberación Turco Anticristiano), que ofreció el canje de la joven vaticana secuestrada por el turco ya condenado en el juicio por el atentado contra Juan Pablo ll, Ali Agca.
Según el juez Martella, la finalidad del secuestro de Emanuela pudo ser precisamente crear un recurso de apoyo para salvar a Agca. El terrorista turco le ha contado al juez que el acuerdo con los búlgaros que organizaron el atentado contra Juan Pablo II preveía que si Agca era detenido y encarcelado después del atentado, sería salvado de la cárcel. Ese objetivo tendría que haberse conseguido por dos caminos: corrompiendo a sus carceleros u organizando el secuestro de un rehén que posteriormente sería canjeado por Alí Agca.
El hecho es que, hasta que no se dio cuenta de que sus cómplices lo habían abandonado, Agca no contó toda la verdad.


























































