Tribuna
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Anticuerpos monoclonales, ¿por qué y para qué?

Aunque los anticuerpos se descubrieron hace unos ochenta años, es ahora cuando están empezando a ser explotados seriamente como herramientas analíticas en áreas diferentes de la propia inmunología. La introducción del radioinmunoensayo en el análisis en el análisis cuantitativo de sustancias biológicas es un ejemplo de tales aplicaciones.Sin embargo, el uso potencial de los métodos inmunológicos va muchos lejos. Estas potenciales aplicaciones derivan del hecho de que es teóricamente posible fabricar anticuerpos contra cualquier tipo de componente biológico o compuesto químico. De forma que pueden actuar como elementos de reconocimiento específico y usarse con fines analíticos, funcionales o bioquímicos a nivel citológico e histológico.

Uno de los mayores inconvenientes de los anticuerpos ha sido precisamente su gran flexibilidad: la capacidad del sistema inmune para fabricar anticuerpos contra tan extensa variedad de sustancias da lugar a respuestas heterogéneas. La preparación de anticuerpos que fueran específicos contra determinantes antigénicos individuales quedaba limitada por la heterogeneidad de la respuesta.

El desarrollo de un método por el cual se pueden preparar anticuerpos monoclonales contra componentes antigénicos individuales de una población heterogénea ha solucionado este problema. Cuando un animal se inmuniza con un antígeno se produce una gran cantidad de anticuerpos que reconocen los diferentes componentes del antígeno. Todos los anticuerpos fabricados se secretan y se mezclan en la sangre y resulta extremadamente difícil separar unos de otros. Pero cada especie de anticuerpo se fabrica en linfocitos diferentes. Cuando tales células productoras de anticuerpos, se fusionan con células de mieloma (cáncer del sistema inmune), las cuales crecen permanentemente en cultivo, se pueden aislar células híbridas que mantienen la capacidad de producir y secretar grandes cantidades de anticuerpo y además pueden crecer permanentemente en un cultivo de tejido o formar tumores al inyectarse en un ratón.

El mayor interés de esta técnica deriva de dos puntos fundamentales. Primero, las líneas híbridas de mieloma se pueden mantener indefinidamente y el anticuerpo producido está químicamente bien definido, a diferencia de la mezcla de anticuerpos presentes en el suero de animales inmunizados -que además varía de un animal a otro e incluso en diferentes cepas de un mismo animal-. Por esta razón, son reactivos estándar ideales para su uso en bioquímica clínica.

En segundo lugar, el clonaje hace posible separar líneas celulares que secretan anticuerpos puros comenzando con antígenos impuros. Ésta es una potente vía de producir anticuerpos monoespecíficos contra un componente sencillo de una mezcla sucia. Esto introduce un nuevo acercamiento a la purificación de productos naturales, por ejemplo la separación de anticuerpos monoclonales contra el interferón y su utilización a escala semiindustrial en la purificación del interferón.

La producción de anticuerpos monoclonales a la carta, en cantidades ilimitadas, es ahora una biotecnología de gran impacto en la medicina clínica, la industria y el desarrollo científico. Actualmente se está consiguiendo un gran numero de células híbridas de mieloma que secretan anticuerpos contra una gran variedad de sustancias entre las que se incluyen las determinantes de los grupos sanguíneos, virus, células cancerosas, bacterias, parásitos, interferón, hormonas, etcétera, que se están utilizando para un número cada vez mayor de propósitos.

En el campo del diagnóstico clínico se realizarán todos los tipos de inmunoensayos, usando ahora reactivos puros. Se podrán clasificar los glóbulos blancos causantes de leucemias. Se tipificarán los tejidos para su uso en transfusiones y trasplantes. Se podrán tipificar bacterias y virus en los propios hospitales, para lo que antes se necesitaban sofisticados laboratorios. Se podrán visualizar fácilmente tumores in vivo. En el campo de la industria los anticuerpos monoclonales tienen una gran repercusión económica, por lo que su uso supone en la purificación de productos naturales y productos de la otra técnica revolucionaria de la biología, la ingeniería genética. Asimismo cabe esperar importantes avances en la producción de reactivos diagnósticos y en el control de producción y calidad de vacunas y drogas.

Este artículo resume la conferencia dada por César Milstein en el ciclo sobre la nueva biología organizado por la Fundación Juan March en mayo de 1982 y fue publicado en el boletín de la citada fundación correspondiente a los meses de julio y agosto de 1982.

* Este artículo apareció en la edición impresa del lunes, 15 de octubre de 1984.