El jefe del Ejecutivo reconoce que en el caso español existe una 'vinculación psicológica' OTAN-CEE

ENVIADO ESPECIAL Existe una "vinculación psicológica", aunque no jurídica ni puramente política, entre la entrada de España en la Comunidad Económica Europea y la permanencia en la OTAN, según admitió ayer el presidente del Gobierno, Felipe González, en el encuentro con la Prensa, que puso término a su viaje oficial de dos días. a Irlanda. "Esa vinculación", añadió, "se da entre países que no sólo quieren compartir un destino común en lo social, en lo económico y en lo político, sino también en materia de seguridad colectiva".

González reconoció que "sería más fácil" admitir un esquema defensivo europeo que uno supraeuropeo, pero agregó inmediatamente que "yo no hago níngún tipo de propuesta para una defensa sin Estados Unidos, porque eso no es posible hoy por hoy .

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Los medios políticos de, Irlanda, país que se mantiene neutral desde hace casi medio siglo, siendo el único miembro de la CEE que no pertenece a la Alianza, mostraron enorme interés en sus conversaciones de estos dos días con los funcionarios españoles por conocer cuál será la posición definitiva del Gobierno español acerca de la permanencia en la OTAN. González se limitó a señalar que "hay que pensar razonablemente que una decisión sobre la OTAN está próxima", rehusando definirse de manera específica, si bien todas sus manifestaciones sobre la, vinculación española a los esquemas defensivos occidentales han sido recibidas en un sentido unívoco por los interlocutores irlandeses.

En todo caso, el presidente español aprovechó su, estancia en Dublín para recordar que el proceso negociador con la Conitinidad Económica Europea, ahora presidida por Irlanda, no tic-ne nada que ver con la continui¿ad de nuestro país en la Alianza, aunque "es lógico pensar que los miembros de la OTAN, que a, su vez lo son de la CEE, desean que España permanezca en la Alianza".

Respecto al proceso negociador con el Mercado Común, el presidente dijo que se encuentra ahora "en una fase crítica" y que existe la posibilidad de que la presidencia irlandesa "haga avanzar la negociación", para culminarla a finales de octubre: o comienzos de noviembre, algo que ha sido corroborado por el jefe del Gobierno irlandés, Garret Fitzgerald. Sin embargo, Felipe González admitió que aún queda un tema con "perfiles delicados": el de la pesca.

Éste ha sido, sin duda, el punto que más tiempo ha consumido de la agenda, de manera destacada, del ministro de Economía, Miguel Boyer, y de varios funcionarios de su departamento (no ha pasado aquí inadvertida la ausencia en este viaje del titular de Agricultura y Pesca, Carlos Romero). González consideró ayer virtualmente cerrados los apartados del aceite y del vino, sobre los Cuales cualquier propuesta comunitaria que no haga caer el ajuste exclusivamente sobre los hombros españoles sería aceptable para el Gobierno de Madrid. La reunión de ministros de Agricultura comunitarios, que tendrá lugar a partir de hoy en las afueras de Dublín, supondrá un importante avance en este sentido. No es éste el caso de la pesca, tema en el que la entrada de España en la Comunidad "debe suponer un salto cualitativo sobre el estado actual", según Felipe, González.

"Hay que tener en cuenta que España es un país. que no sólo consume, sino que captura en beneficio de otras flotas de la CEE", dijo el presidente, quien subrayó que nuestro país aumentó las importaciones de pescado fresco procedente de la CEE en casi un 700% en los últimos cinco años. Irlanda, no obstante, ve con cautela y preocupación" una progresiva apertura de los caladeros comunitarios a los pesqueros españoles, y así se lo ha hecho saber a González.

* Este artículo apareció en la edición impresa del viernes, 21 de septiembre de 1984.

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