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De la Bien Aparecida a la plaza Porticada

Al mismo tiempo que se celebraba el Seminario de Música de la UIMP, se han producido varios conciertos de la 33ª edición del Festival Internacional de Música de Santander, que aumenta su presencia en distintas localidades y marcos históricos de Cantabria. Así, el trompetista Maurice Morphy y el organista Nicholas Jackson, éste algo por debajo de sus esperables calidades, ofrecieron un concierto en el santuario de la Bien Aparecida, básicamente integrado por música barroca en transcripciones para esta combinación instrumental tan en boga últimamente. Morphy lució un sonido pleno y bien capaz para el matiz.En la plaza Porticada se pudo admirar el sábado el grado de preparación de los jóvenes músicos ingleses que integran la Phoenix Youth Orchestra of London, que dirige John Georgiadis, intérpretes de la obertura rossiniana de La scala di seta; la Música acuática, de Haendel; la Sinfonía clásica, de Prolkofief, y el primer Concierto para piano y orquesta, de Beethoven, obra en la que intervino como solista muy aplaudida una joven pianista española, Rosa Torres (Madrid, 1960).

La noche anterior actuó London Mozart Players, dirigido por Nicholas Braitwhaite. En la Introducción y allegro, de Elgar, y en el Nocturno, de Dvorak, la orquesta de cuerda mostró una cohesión y redondez sonora que perdería algunos enteros con la incorporación de los vientos para la interpretación del último Concierto pianístico de Mozart y la Sinfonía la gallina, de Haydn. Pérdida de cohesión que no implica falta de calidad en los instrumentistas de viento, salvo, quizá, en la pareja de trompas. Lo sensacional estuvo a cargo de la pianista Ingrid Haebler, cuya pulcritud de mecanismo, justeza estilística y sensibildad para el fraseo explican que esté considerada como uno de los principales intérpretes mozartianos del momento.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 20 de agosto de 1984