Grupos ecologistas descienden por el canal Imperial, en protesta por las obras del cauce
Varias decenas de personas, convocadas por la Asamblea Ecologista de Zaragoza y las asociaciones de vecinos de los barrios de San José, Torrero y La Paz, realizaron ayer un descenso en barca por el agua y en bicicleta en las orilllas, por el cauce del Canal Imperial de Aragón para llamar la atención sobre el peligro que, en su opinión, corren las riberas si se emprenden las obras de revestimiento.
El descenso transcurrió en un tramo de dicho cauce a su paso por Zaragoza, y pretendía "poner de manifiesto el peligro de que las riberas pierdan los árboles que tantos años han tardado en crecer". Los ecologistas reivindican que se potencie el canal como lugar de esparcimiento y que vuelva a ser navegable, lo que en estos momentos resulta difícil, debido a los puentes construidos.
El Canal Imperial de Aragón, cuyo segundo centenario de la llegada de sus aguas hasta Zaragoza se cumple ahora, precisa un revestimiento para evitar las filtraciones y propiciar el aumento de la velocidad del agua y, como consecuencia, del caudal. Las obras tienen un presupuesto de unos 3.000 millones de pesetas y podrían aumentar considerablemente la superficie de regadío, que ahora asciende a 21.000 hectáreas de la provincia de Zaragoza y 6.000 de Navarra. El canal abastece a 21 municipios, 17 de la provincia de Zaragoza y cuatro de Navarra; destaca por el volumen la ciudad de Zaragoza, que toma mensualmente del canal unos ocho millones de metros cúbicos, por los que el ayuntamiento paga unos 14 millones de pesetas.


























































