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García Baena cree que el Premio Príncipe de Asturias le abre un camino de esperanza

Pablo García Baena recibió con sorpresa y alegría el Premio Príncipe de Asturias de las Letras, fallado anteayer en Oviedo. "Sorpresa porque ante nombres tan brillantes como Gil Albert, Cela, Goytisolo y Carmen Martín Gaite yo pensé que no tenía ninguna posibilidad, y alegría porque el premio abre para mí un camino de esperanza para hacer más cosas". García Baena piensa que este premio puede ayudarle a ser "el escritor que quiero ser".El poeta cordobés afincado en Málaga desde hace 19 años comparte las razones del jurado para otorgarle el premio: la perseverancia en la independencia de su labor poética y su proyección en las jóvenes generaciones. "La independencia y la libertad eran los postulados básicos que el grupo Cántico llevó adelante, como una ventana abierta en medio de las tinieblas".

El Premio Príncipe de Asturias de las Letras le va a servir a García Baena para que "yo me convenza interiormente de que no soy del todo tan inútil. Soy una persona en guerra consigo misma. Quizá me dé también este premio un poco de tranquilidad y me ayude de alguna forma a ser el escritor que quiero ser".

Desde que se quedó a vivir en Málaga, en el año 1965, Pablo García Baena tiene una tienda en el centro de Torremolinos. "Primero fue una tienda de antigüedades, pero la derivación del turismo hacia campos sociales menos pudientes la ha convertido ahora en tienda de regalos y souvenirs". Pablo García Baena está en la tienda desde las 10.30 hasta las 14 horas y desde las 17 hasta las 21 horas. "Escribo quitándole horas al sueño. De todas formas, yo no soy un escritor de oficio, y, para mí, escribir no es un placer. La tienda me ha servido mucho como pantalla y excusa para no escribir".

La razón de esta actitud la Justifica García Baena en su opinión de que el poeta es un ser solitario, y para poder comunicarse o escribir, la verdad tiene que entrar en sí mismo, "y esto no es una faena agradable. Mi poesía es mía ante todo, y, de acuerdo con los críticos, es lujosa, barroca, certera, busca la belleza, el placer y el halago de los sentidos. Personalmbrite, la veo como una biografía interior. Cuando hablo de algo, lo he pasado o lo he vivido. No invento casi nada, aunque suelo retocar la realidad para hacerla más real. Mi poesía es como un trozo de mi vida, como un diario".

García Baena, que cumplirá 61 años el próximo día 24, es un hombre muy sencillo, un solitario. "En el fondo tengo una vocación monástica frustrada, y lo que me gusta es la soledad, estar con los amigos, y los placeres sencillos".

Su opinión sobre la poesía actual en Andalucía es muy positiva. "Está en un momento de gran esplendor, con nombres ya consagrados, como Caballero Bonald, Quiñones, Montesinos, Canales y Martín Vivaldi, y entre los más jóvenes también hay una verdadera floración".

El finalista Ángel González

Por otra parte, el poeta asturiano Ángel González, finalista por segunda vez del premio Príncipe de Asturias de las Letras, dejaba entrever ayer en Oviedo un contenido desencanto porque el galardón haya sido concedido en esta cuarta edición a Pablo García Baena y no a él, que había sido propuesto por el académico Fernando Lázaro Carreter, informa Miguel Somovilla. González está afincado en Estados Unidos, como profesor universitario.El autor de Palabra sobre palabra, que pasará unos días de descanso en Asturias, tiene intención de regresar definitivamente al principado para dar clases de poesía en la Universidad de Oviedo. "Yo estoy muy bien en América, pues disfruto de unas condiciones salariales, de trabajo y de tiempo libre verdaderamente óptimas y que se pueden encontrar en muy pocos sitios. Lo que ocurre es que me siento ya un poco extranjero allí y tengo ganas de regresar a mi país", manifestó.

En este sentido, el equipo rectoral de la Universidad de Oviedo, según manifestó ayer a este periódico uno de sus miembros, busca la forma burocrática que haga posible que Ángel González esté aquí el curso que viene.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 17 de junio de 1984