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Economía y seguridad en las democracias industriales

El 85% de los españoles cree que el paro es su mayor amenaza

Los españoles son, con gran diferencia, los más preocupados por el problema del desempleo entre los ciudadanos de ocho democracias industriales, mientras que el miedo a la criminalidad se sitúa a un nivel inferior al de Italia y el Reino Unido, idéntico al de Japón y algo superior al de Estados Unidos y Francia, según el sondeo de opinión efectuado por el Instituto Atlántico para Asuntos Internacionales de París y la empresa de encuestas Louis Harris.De acuerdo con este sondeo, realizado en España por Alef entre los días 9 y 12 del pasado mes de mayo, sobre una muestra de 1.000 ciudadanos en edad de voto, el 85% de los encuestados cita el paro entre sus principales preocupaciones. Esto supone un 7% de aumento desde la anterior encuesta, que se realizó en otoño del año pasado, y un 2% de disminución respecto a la efectuada en mayo de 1983, cuando la cifra de preocupación por el desempleo llegó en España al 87%.

En cuanto a la criminalidad, un 34% de los encuestados cita esta preocupación, es decir, un punto más que en noviembre del año pasado y un 12% más que hace un año, aunque en la primera encuesta, realizada hace 18 meses, la cifra había sido casi igual a la de hoy, con un 32%. En cualquier caso, este 34% actual es el porcentaje más alto alcanzado hasta ahora en España por el problema de la criminalidad y está 24 puntos por debajo de Italia, 2 por debajo del Reino Unido, igual que en Japón, 4 por encima de Francia y EE UU y un 24% más que en la RFA.

Reconversión industrial

La reconversión industrial obtiene un sorprendente apoyo en España, y los defensores de salvar puestos de trabajo a costa de una industria obsoleta son menos que en otros cinco países altamente industrializados. Un 40% de los españoles, según este sondeo, considera esencial la modernización de la industria nacional para evitar que el desempleo empeore aún más, mientras que el 54% de los encuestados opina que es más importante preservar los puestos de trabajo, aunque esto suponga que el. proceso de modernización industrial sea más lento. España es el. segundo país, después del Reino Unido, en porcentajes mayores de respuestas favorables a la reconversión industrial. Los partidarios de conservar empleos, aun a costa de no modernizar la industria, son más que en España en la RFA, Japón, Noruega, EE UU e Italia.

Después de los italianos, los españoles son los más inquietos ante la amenaza de guerra mundial, con un 49% de las respuestas, mientras que en el temor a las armas nucleares España ocupa el tercer lugar, con un 33%, después de¡ Reino Unido e Italia. El miedo a la guerra ha aumentado un 10% desde el pasado otoño y se sitúa prácticamente al mismo nivel de hace un año. La preocupación por el armamento nuclear sigue, en cambio, un crecimiento constante y ha subido un 6% en los últimos 13 meses.

Los españoles apenas dan importancia a la extensión de la influencia soviética en el mundo, y sólo el 7% cita este factor como una causa -de la tensión mundial. Por el contrario, casi la mitad de los encuestados (47%) cree que el armamentismo norteamericano enrarece la situación mundial actualmente, lo que supone un aumento del 27% desde el otoño de 1983. El crecimiento militar de la URSS se considera también un factor de tensión internacional por un 42% de los encuestados en España, con un aumento del 24% desde el anterior sondeo.

España destaca como el país que concede menor importancia (6%) al equilibrio militar con la URSS como medio de mejorar la seguridad de Occidente, y también como el más ferviente partidario (41%) de fortalecer la unidad económica de Europa occidental. Esta respuesta, relacionada con nuestra azarosa negociación con el Mercado Común, obtuvo un porcentaje mucho menor (28%) en el pasado otoño, aunque fue incluso mayor (44%) hace un año. Pero sólo un 15% de los encuestados considera que la falta de unidad en el seno de Europa es un motivo de tensión internacional.

Hay escepticismo sobre la utilidad de continuar el diálogo y los contactos con la Unión Soviética (11 %) y sobre una mayor cooperación defensiva entre las naciones occidentales (14%). Un 26% de los entrevistados en España considera que la "política agresiva" de EE UU hacia la URSS es un factor de tensión, porcentaje idéntico al de alemanes de la misma opinión e inferior en un 10 % al de británicos. Sólo el 2% de españoles y el mismo porcentaje de noruegos piensa que la "actitud conciliatoria" de los Gobiernos de Occidente hacia la Unión Soviética sea otro factor de enrarecimiento de la atmósfera internacional.

La mayoría de los encuestados (41%) considera que su situación económica personal. será la misma que hoy dentro de un año, mientras que un 32% cree que será peor, pesimismo sólo superado por los franceses, y el 21% confía en que mejorará, un porcentaje igual al de los ingleses optimistas. Respecto a encuestas anteriores, el pesimismo ha bajado un punto y el optimismo ha subido otro.

España figura en cabeza de la lista en la pregunta sobre la necesidad de comprar productos nacionales para evitar que la economía se vea en peligro dentro de unos años. Un 87% de los encuestados favorece esta tesis y sólo un 9%, la contraria. Respecto a los grupos sociales que sufrirían más en caso de que se prohibiera la importación de bienes extranjeros, un 29% cree que los consumidores, mientras que un 23% opina que los trabajadores, e idéntico porcentaje piensa que sería el Gobierno el perjudicado.

La inflación preocupa al 23% de los encuestados españoles, una tendencia contraria a la general y que supone un aumento de ocho puntos desde el otoño pasado, si bien hubo épocas peores, como hace 18 meses, cuando la inflación era motivo de alarma para el 34%. El miedo a una crisis energética ha subido dos puntos desde el otoño, hasta situarse en el 13%, porcentaje inferior, por otra parte, al de hace un año.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 7 de junio de 1984