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Dos trasplantes de cornea culminan las seis intervenciones realizadas con órganos extraídos a un donante

Dos trasplantes de córnea, efectuados a Cristobalina Montes Jiménez, de 40 años, y a José Aroca Pérez, de 75 años, culminaron ayer las intervenciones realizadas con los órganos extraídos a un donante el pasado miércoles en Barcelona y que han permitido, además, un trasplante de corazón en la persona de Juan Alarcón Torres, de 29 años; otro de hígado, a Juana Piedehierro Morgado, de 17 años; y dos de riñón a Juan Sánchez Castejón, de 55 años, y a Juan Segovia Rubí, de 31. Todos los pacientes evolucionan favorablemente. El joven al que se le trasplantó el corazón, que se halla ingresado en la unidad de cuidados intensivos del hospital de Sant Pau, en donde se realizó la operación, fue extubado ayer, mientras que a la mujer a la que se le trasplantó el hígado los médicos de la residencia Príncipes de España de Bellvitge esperan hacerlo en las próximas horas.

Juan Alarcón, el receptor del corazón, se encontraba ayer muy animado, tras retirársele el tubo de la anestesia que se le introdujo por la tráquea durante la operación. A su lado se encuentran un médico y una enfermera en permanente vigilancia de las constantes del paciente. De seguir la evolución su curso favorable, podría ser trasladado a una sala del hospital dentro de 10 días y en un mes podría estar ya en casa haciendo una vida casi normal. Juana Piedehierro, tras el trasplante de hígado, está en un cubículo especial de la primera planta de la residencia Príncipes de España y los médicos han autorizado la presencia de un familiar, con indumentaria aséptica, en la unidad. En cuanto a los dos pacientes a los que se les trasplantó el riñón, también en Bellvitge, se aspecto era excelente e incluso bromearon con el periodista cuando fue a tomarles unas fotografías en la sala especial en donde se encuentran bajo vigilancia. Las dos personas a las que se les trasplantaron las córneas se hallan perfectamente. Una de ellas, José Aroca es un anciano de 15 años que tenía visión en un solo ojo y que la había ido perdiendo en los últimos meses hasta quedar completamente ciego.El doctor Antoni Sitges, jefe de departamento de Cirugía de la residencia de Bellvitge, explicó a este periódico el proceso seguido para la extracción de los órganos: "El joven cuyos órganos fueron donados entró a las cinco de la madrugada del lunes en estado de coma profundo irreversible, con un traumatismo cerebral muy importante. Tras las exploraciones llevamos a cabo un TAC (Tomografia Axial Computerizada) que nos permitió ver el alcance de las lesiones. El hematoma que le había producido el accidente de tráfico era muy grande, comprimía el cerebro y era irreversible. Hicimos un primer electroencefalograma y dio plano. Tal como establece la ley, hicimos un segundo electro a las seis horas y era igualmente plano. Pedimos autorización a la familia para realizar los trasplantes y los padres del muchacho nos dieron todas las facilidades en un acto de solidaridad que resultó emocionante. Entonces el directo del centro se dirigió al juez con el certificado médico de defunción y éste contactó con el forense, que es quien firma el permiso".

El corazón, lo primero

A primeras horas de la noche del martes empezaron las extracciones en un quirófano de la residencia Príncipes de España. Cada equipo hizo la extracción del órgano que le correspondía. Empezó el equipo de cirujanos del hospital de Sant Pau, siguieron los equipos de Belivitge que debían trasplantar el hígado, los encargados de los trasplantes de riñón y, por último, los oftalmólogos que extrajeron las córneas. Cada uno de estos órganos era introducido en unas bolsas especiales que contenían líquido de Collins y puesto a baja temperatura. "El corazón debía trasplantarse lo antes posible pues apenas se conserva unas pocas horas, el hígado tiene un límite de 12 horas y los riñones de 72. Las córneas no presentan problema, pues aguantan el tiempo que haga falta", señaló el doctor Antoni Sitges.

"El doctor Josep Maria CaraIps, del hospital de Sant Pau, se puso en contacto con la residencia de Bellvitge hace 15 días y pidió nuestra colaboración en el caso de que tuvieramos un donante de corazón. Cuando vimos la posibilidad, se lo hicimos saber y la colaboración entre equipos y centros ha sido magnífica", insistió Josep Maria Capdevila, director médico de la residencia. Juan Alarcón, que llevaba un mes de espera, no es el primer paciente al que los cirujanos del hospital de Sant Pau intentan trasplantar el corazón, ya que un enfermo murió antes de encontrar un donante. El programa de trasplantes de corazón se decidió ponerlo en marcha en diciembre último y actualmente otras dos personas han sido seleccionadas como posibles receptoras en este centro barcelonés.

Sanidad pública, en punta

Fortunato Frías, gerente de la residencia de Bellvitge, señaló por su parte que "la Sanidad pública, a veces injustamente maltratada, es capaz de conseguir avances importantes en el mundo de la ciencia como lo demuestran eventos como los del miércoles". Josep Maria Capdevila, director médico del centro, añadió que estos nuevos éxitos de la cirugía catalana son fruto tanto de una tradición importante en este campo, que ha tenido nombres ilustres como Corachán y Pi Figueras, como de la mejor situación de los hospitales generales catalanes que, a pesar de todas las estrecheces que pasan, han encontrado apoyo en las instituciones".

Un corazón por el que vuelve a circular sangre del grupo 0

"El corazón tenía que pertenecer a un donante que tuviera sangre del grupo 0 -el RH es menos importante- pues éste es el grupo del receptor", manifestó el doctor Josep Maria Caralps, quien junto con Josep Oriol Bonín y un grupo de médicos y enfermeras, trabajó arduamente para hacer posible el trasplante de corazón. Asimismo, hacía falta que no tuviera una infección activa, que no tuviera cardiopatías no tratables por métodos ordinarios, que no fuera diabético y que no hubiera tenido un infarto pulmonar. Está indicado también que los donantes sean personas menores de 35 años. "No existen fotografías, ni vídeos de la intervención, pues queríamos trabajar con tranquilidad y la publicidad no nos interesa en absoluto", resaltaron los médicos. "En todo caso", añadieron, "ya filmaremos el próximo. De lo que sí disponemos de mucho material gráfico es sobre las experiencias que durante cuatro años hemos realizado en perros".El doctor Caralps estuvo en el año 1968 en el hospital Maimónides de Nueva York, el centro donde realizaron el segundo y el cuarto trasplante de corazón del mundo.

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