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RELIGIÓN

El Papa se distancia de los problemas financieros al dar a Casaroli el poder temporal

La mayor parte de los medios periodísticos italianos ha relacionado la amplia remodelación de la curia vaticana que acaba de realizar Juan Pablo II, y sobre todo su gesto de entregar los poderes temporales al secretario de Estado, Agostino Casaroli, con los escándalos financieros que han zarandeado en los últimos tiempos a la Santa Sede. Sobre todo después de las operaciones del cardenal Paul Marcinkus con los banqueros Michele Sindona y Roberto Calvi, el primero, preso en la cárcel de Nueva York, y el segundo, asesinado en Londres.

La Prensa ha subrayado que en gran medida estos hechos han empujado al Papa a renunciar a la gestión directa de los asuntos civiles "para dedicarse a otras labores pastorales derivadas de: su condición de obispo de Roma y padre de la cristiandad". Los observadores se dedican ahora intensamente a estudiar la nueva fisonomía que puede producirse en el Vaticano tras la sorpresa inicial dada por Juan Pablo II al delegar en su secretario de Estado, mediante un documento especial de su puño y letra, todos sus poderes temporales como soberano del Vaticano. Agostino Casaroli, que ha visto cómo de repente se reforzaban sus poderes hasta límites todavía no definidos, es ahora el centro de todos los análisis.

Independencia territorial

En el nuevo documento autógrafo enviado a Casaroli, Juan Pablo II recuerda que la soberanía del pequeño Estado del Vaticano sigue conservándola el Papa, ya que es ésto lo que permite a la Santa Sede gozar de una independencia territorial en el mundo. Pero añade que dicha soberanía no la va a ejercer y que la delega completamente en Casaroli.Hasta ahora, el Papa era a la vez obispo de Roma, jefe universal de la Iglesia católica y jefe de Estado del Vaticano. Desde ahora Juan Pablo II seguirá siendo sólo obispo de Roma y padre de la cristiandad. Así se liberará de los problemas concernientes al gobierno del Vaticano desde un punto de vista meramente temporal.

Todos señalan que la figura de Casaroli adquiere con esta medida un poder mucho mayor en la curia, ya que se convierte en un auténtico supergobernador del Vaticano. Sin embargo, muchos señalan que existe el peligro de que esta nueva tarea administrativa pueda alejarle de los principales temas que hasta ahora llevaba entre manos. En sus nuevas funciones podría actuar en muchas ocasiones como vicepapa en asuntos delicadísimos, sobre todo en el diálogo con los países comunistas.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 11 de abril de 1984