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El analfabetismo y la distribución agravan la crisis editorial latinoamericana

Se plantea el incremento de la producción local para mejorar la situación

La cuarta jornada de trabajo del Congreso Internacional de Editores que se celebra en México ha estado dedicada por completo a la situación latinoamericana y en ella se abordaron los problemas económicos globales como condicionante de la edición de libros y de la cultura en estos países. El análisis ha sido minucioso en algunos aspectos y falta para las conclusiones finales del congreso la integración de los problemas planteados, que por ahora sólo se vislumbran en forma parcial, y se centran en la existencia de altas tasas de analfabetismo y en los problemas de distribución y venta.

El editor español José Manuel Lara, al hablar de las redes de distribución en América Latina, hizo un análisis de la situación económica y de cambio para llegar a la conclusión de que es condición imprescindible ir a la producción local, en cada país, "lo cual no significa necesariamente ir a la edición, puesto que el propietario de los derechos, el creador de la obra y el dueño de los fotolitos puede ser un único editor, de manera que las deudas contraídas lo sean en la moneda del país, equiparándose al valor de sus activos".Señaló que la tendencia de los empresarios del libro deberá perseguir el editar en los diversos mercados nacionales todos aquellos títulos cuya venta lo justifique con el fin de que las deudas contraídas con sus proveedores se expresen en la moneda del país. Isay Klase, distribuidor y editor argentino, realizó junto con el grupo interamericano de la Unión Internacional de Editores (UIE) un análisis de la situación en cada uno de los países del continente. Por ella nos enteramos de los problemas específicos de cada país, y los congresistas europeos y norteamericanos pidieron que se repita dos veces la cifra de inflación del año 1983 en Argentina: 420%. Luego de pasar revista a Bolivia, Brasil, Colombia, México y todos los países del continente, las cifras resultan tan impresionantes que es difícil comprender cómo hace el latinoamericano para seguir vendiendo (o comprando) libros.

El tema de la lectura fue abordado por Felipe Garrido, del Fondo de Cultura Económica de México. "Hay demasiados mexicanos que no conocen los placeres ni las ventajas de la lectura. Pero no será fácil tener más lectores si no se comprenden los mecanismos de la lectura, si no se dedica un esfuerzo directo a la formación de lectores". Garrido insistió en que no se confundiera el hábito de la lectura con la lectura de libros de texto, y menos aun con la compra de los mismos. Explicó que el problema más grave que tiene México no es que los analfabetos no puedan leer, sino que los estudiantes y los profesionales no estén habituados a leer. Esto constituye uno de los más dolorosos y costosos defectos del sistema educativo del país. Se refirió también al tema del libro de texto gratuito, y a que hay quienes creen que el hecho de que un niño reciba un libro gratuito inhibe en el deseo de adquirir otros libros, y quieren culpar a esta peculiaridad del sistema educativo de los bajos índices de lectura.

Hábitos de lectura

Sostuvo que la falacia del argumento es obvia, ya que de ser así habrá una clara diferencia en los hábitos de lectura entre los alumnos de escuelas oficiales y los de escuelas particulares, donde se trabaja con otros textos, además del gratuito. Lamentablemente, unos y otros son igualmente malos lectores. Para muchos mexicanos de escasos recursos, el libro de texto gratuito es una oportunidad única y maravillosa de entrar en contacto con los libros. "Culpar al texto gratuito de los bajos índices de lectura es una manera peligrosa de desviar la atención del problema auténtico: si queremos tener más lectores, habremos de dedicarnos a formarlos". Felipe Garrido concluyó: "A leer se aprende leyendo".Otro tema de gran interés ha sido tratado por dos editores argentinos: Hugo Brik y Roberto Chweat, quienes hablaron sobre las implicancias económicas para la edición en países con alta tasa inflacionaria. Analizaron las causas y efectos de la inflación en general, y explicaron las formas de analizar los costos y precios de venta en situaciones económicas como la de Argentina. Ofrecieron a los congresistas una serie de principios que concentran las medidas más adecuadas para desarrollar la industria editorial en malas condiciones económicas, referidas a los problemas de liquidez, rotación de la existencia de libros, costo y manejo de los insumos, rotación de las cuentas a cobrar y costos de reposición.

El editor mexicano Sealtiel Alatriste habló también sobre las redes de distribución. Tituló su ponencia Las trampas de la cultura. Explicó que en el caso de México la distribución es una trampa en la que la cultura ha caído. "La distribución es paupérrima, porque responde al problema de falta de lectores". Alatriste dijo que los industriales del libró "somos tímidos, pequeños y voraces", y que en México existen recursos suficientes para crear una red más digna de distribución, pero no se cree que la distribución pueda ser uno de los canales de creación de lectores. Las posibles soluciones serían que se sancionara una ley del libro, que se modifique pero no desaparezca el libro de texto gratuito, que se cree un sistema nacional de bibliotecas, que se reduzcan los costos de fletes tanto nacionales como internacionales, y que el papel destinado a libros tenga precios preferenciales. Finalizó diciendo que es también fundamental que los editores mexicanos "perdamos nuestro temperamento timorato".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 17 de marzo de 1984