CIENCIA

Una de cada 10 millones de estrellas de nuestra galaxia puede tener una civilización avanzada

Los descubrimientos de sistemas planetarios en formación en las estrellas T-Tauri y Vega, realizados por el telescopio, de infrarrojos en órbita (IRAS), apoyan la teoría de que puede existir una civilización avanzada por cada 10 millones de estrellas de nuestra galaxia, afirmó ayer el científico Joan Oró, dentro de una conferencia sobre el origen de la vida. La intervención del químico español establecido en EE UU inauguró el simposio internacional sobre Genética Molecular, organizado por el Instituto de Ciencias del Hombre y el Banco de Bilbao, como conmemoración del 30 aniversario del descubrimiento por Watson y Crick de la estructura del ácido desoxirribonucleico (ADN).

"Hace sólo tres años que se produjo la confirmación experimental de la estructura del ADN", recordó en la presentación el presidente de la sesión, Juan Antonio Subirana, al realizar un repaso de las hipótesis sobre la forma en que unas células reconocen a otras. Este mecanismo, todavía sin desvelar, es el que hace que las proteínas puedan servir de instrumentos para la modificación del ADN, y constituye la base de la ingeniería genética.Oró, que al iniciar su exposición sobre el origen de la vida se disculpó por tener que condensar los 4.500 millones de años de existencia de vida en 45 minutos -"tocamos a 100 millones de años; por minuto y al hombre, que apareció hace sólo cuatro millones de años, ni siquiera le corresponde un segundo"- realizó este rápido viaje a través de complejas fórmulas químicas para explicar sus teorías sobre la evolución química como origen de la vida.

Estas teorías, desarrolladas a lo largo de varias decenas de años, y ahora generalmente aceptadas, "se consideraban hace sólo 30 años como una utopía, o una herejía", recordó el químico catalán, que participó, entre otros trabajos, en el diseño y verificación de experimentos sobre la posibilidad de vida en Marte dentro del programa espacial norteamericano, con resultados negativos.

Últimamente, el científico catalán ha escrito un controvertido libro sobre las 25 propiedades que debe tener un planeta para que en él se pueda producir vida similar la terrestre. Para Oró, está demos trado que los elementos biogénicos que se forman en las estrellas -carbono, hidrógeno, nitrógeno oxígeno, azufre, fósforo, magnesio hierro, etcétera- forman compuestos como el amoniaco y el dióxido de azufre, que a su vez dan lugar a través de un compuesto fundamental, el ácido cianhídrico, a aminoácidos, encontrados tanto en la Tierra como en meteoritos, y también a las bases de ácido nucleico y otros compuestos que constituyen el verdadero núcleo de la vida.

El simposio ha provocado un gran interés, reflejado en el elevado número de inscripciones de última hora, que provocó un precipitado cambio de escenario dentro del Palacio de Congresos para poder acomodar a las casi 1.000 personas que deseaban asistir a las conferencias. Ayer, además de Oró, intervinieron el sueco Dan Rohine, que habló sobre las técnicas de clonaje, y los españoles Enrique Cerdá, Carlos Alonso y Antonio Osuna.

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