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EXTREMADURA

La burocracia del MOPU impide poner en marcha el plan de vigilancia de presas

La presa de la Peña del Águila se construyó en el año 1897 sobre el río Zapatón, afluente del Gévora, y se encuentra situada a unos 30 kilómetros al norte de Badajoz, en el término municipal de Villar del Rey, de unos 2.500 habitantes, única entidad de población existente aguas abajo de¡ embalse hasta que las aguas de éste desembocan en el río Guadiana, ya en el término municipal de Badajoz capital.Esta vieja presa, construida a finales del siglo pasado por Aguas de Gévora, SA, y proyectada por los ingenieros A. Clemente y R. Fernández, es propiedad del Ayuntamiento de Badajoz, por lo que al mismo corresponde su mantenimiento y vigilancia.

Según los técnicos, el peligro de este tipo de presas es que al no haberse cargado (es decir, llenado) durante años y años, y dada su vejez, puedan aparecer grietas o fisuras en su coronación, y también que el comportamiento de la presa pueda presentar anomalías al no haber tenido que soportar durante años los movimientos de oscilación (hacia adelante y hacia atrás y de arriba abajo, y viceversa) que toda presa es necesario que tenga. (Una presa no es un bloque estático, sino dinámico; en otro caso, sí que se rompería a la primera adversidad. Las presas tienen que moverse precisamente para guardar su equilibrio.)

Tema preocupante

Cuando se derrumbó la presa de Tous (en la Comunidad Valenciana) el pasado año, la Dirección General de Obras Hidráulicas anunció la puesta en estudio y consecuente puesta en práctica posterior de un programa de vigilancia de presas. Los estudios técnicos y de necesidades están ultimados hace tiempo en sus principales aspectos -entre los que se incluyen un chequeo de todas las presas del país, tanto oficiales como privadas o de corporaciones municipales-, pero ese plan, que el propio ministro del MOPU ya especificó en su comparecencia ante la comisión correspondiente de nuestras cámaras legislativas, está tropezando, dentro del propio MOPU, con crecientes reticencias administrativas y burocráticas de la Dirección General de Presupuestos de, dicho ministerio.En medios oficiales próximos a la Dirección General de Obras Hidráulicas reina -ante este nuevo caso de la presa de la Peña del Águila y aunque aquí, ni aun en caso de rotura, no sería probable desgracia personal alguna ni daños materiales de gravedad- un cierto malestar ante la terquedad "de los administrativos burocráticos del propio MOPU, que niega a la Dirección General de Obras Hidráulicas la contratación de 42 ingenieros, 84 auxiliares y un centenar de personal subalterno, precisos para la vigilancia de las presas y el manejo del nuevo material técnico que sería preciso instalar (pluviómetros, ordenadores, estaciones de aforo, aliviaderos, radioteléfonos y demás aparatos). Un programa que costaría alrededor de 20.000 millones de pesetas se encuentra paralizado porque alguien niega unos 500 millones de pesetas al año, que costaría la contratación de personal necesario para que el programa pueda ponerse en marcha.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 21 de noviembre de 1983