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Una sesión llena de sobreentendidos

La sesión informativa sobre el terrorismo celebrada ayer en el Congreso de los Diputados, estuvo llena de sobreentendidos que, de alguna manera, evidenciaban un consenso Casi generalizado en torno a las medidas antiterrorista insinuadas pero no precisadas por el presidente Felipe González. Las posibles resoluciones contra medios informativos que hagan apología del terrorismo, una eventual ilegalización de algunos de los partidos que componen la coalición abertzale Herri Batasuna y, sobre todo, una posible puesta en marcha de tácticas de guerra sucia, flotaron sobre la sesión, si bien fueron puntos casi siempre obviados, al menos de manera expresa, en la intervención del jefe del ejecutivo.Sólo el miembro del Grupo Mixto y dirigente de Euskadiko Ezkerra, Juan María Bandrés, y, en menor medida, el comunista Santiago Carrillo, criticaron algunas de las medidas citadas por González, elogiosamente valoradas por el diputado de la Coalición Popular José María Ruiz Gallardón como "medidas de excepción". Bandrés pidió "un comportamiento democrático" a la policía que, a su juicio, hoy "no tiene aprecio social" en el País Vasco, declaración muy criticada por Felipe González, quien consideró "ejemplar" el comportamiento de las Fuerzas de Seguridad del Estado durante la transición.

Otro de los sobreentendidos de la sesión fue la necesidad de que el Partido Nacionalista Vasco, y en particular el Gobierno Vasco, se comprometan en la lucha antiterrorista, si bien lo más lejos a que se llegó fue a una alusión a la necesidad de "diálogo" con las fuerzas políticas en Euskadi. El propio Marcos Vizcaya, representante de la Minoría Vasca, en una intervención en la que no apoyó pero tampoco atacó el discurso del presidente, se defendió de no pronunciadas acusaciones acerca de la "ambiguedad" de su partido con respecto a ETA.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 4 de noviembre de 1983