Crítica:IV Festival de Jazz de Madrid
Crítica
Género de opinión que describe, elogia o censura, en todo o en parte, una obra cultural o de entretenimiento. Siempre debe escribirla un experto en la materia

La memoria histórica de Johnny Griffin

Transatlantic. Johnny Griffin. Count Basie's Men.

Festival Internacional de Jazz.

Palacio de los Deportes. 28 de octubre de 1983. Madrid.

Comenzamos ayer con el mejor de los grupos de aquí que han actuado en el cuarto festival internacional de jazz de, Madrid. Fue la actuación del grupo Transatlantic, un sexteto con trío rítmico y tres solistas de viento. Acaso porque los que asistimos al concierto en el Palacio de los Deportes madrileño íbamos un poco con mentalidad de big band, destacaron más en los conjuntos que en los solos. Los componentes de Transatlantic se atreven con un dificil repertorio de temas modernos, cuyos títulos anunciaron con detalle, que es la manera de que la gente se entere.

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Tenores y cuartetos de cuerda

Ya saben ustedes que hubo que cambiar a Dexter Gordon por Johnny Griffin. Éste es menos atracción por sí mismo que Dexter, pero es también. un gran saxo tenor.

Tiene su mundo especial; viste como un play boy italiano y, cuando toca, es capaz de correr como un Masseratti. Las baladas dicen las crónicas que al principio no le salían, pero con el tiempo, y como otros rápidos de su escuela -el mismo Harold Land, que estuvo el día anterior- ha desarrollado unas formas muy plausibles de tocarlas, y las hace muy bien, aunque no tanto como cuando corre.

Entonces es cuando o demuestra que no hay otro como él para exhibir imaginación a gran velocidad o cuando saca la memoria de bopper histórico y enhebra unas citas al tiempo absurdas y oportunísimas. Del cuarteto de Griffin hay que decir que, como se esperaba, que viniera Ronnie Matthews al piano ha sido un regalo para el festival, aunque estimo que menos por su blues a trío que por algunos acompañamientos o su solo en lover man.

El maestro no viaja

Sí, el jazz ha descubierto todo un mundo para el saxo tenor, pero también hay que agradecerle otras cosas. A mí juicio, la big band es la principal de las cosas que hay que agradecer al jazz. En ningún festival puede faltar una y en este certamen que se celebra en Madrid tuvimos la de Count Basie, sin el maestro al piano, porque no está para viajar, pero con Nat Pierce, que es el mejor facsímil, y Freddie Green, guitarra en el corazón del ritmo. Un Bug Clayton muy delgadito dirigió la orquesta y presentó los números de siempre -Shiny stockings, Tickle toe...- y los solistas de siempre: Sweets Edison, Buddie Tate, Joe Newman. ¿Qué más se puede pedir?

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