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HUESCA

Tomas Campuzano supo su oficio

Plaza de Huesca. 14 de agosto. Última de feria.Toros de Eduardo Miura, encastados y con trapío.

Raúl Aranda, vuelta;pitos. Ortega Cano, aviso y saludos; aviso y división. Tomás Campuzano, oreja y dos orejas.

Fue una gran corrida de toros la que envió Eduardo Miura a Huesca. Toros de bella lámina, salían levantados imponiendo su casta y su trapío.Toreros de mucha talla precisaban para su lidia. Torero de casta sólo se podía llamar Tomás Campuzano y aquí estuvo el arcano de la corrida.

Muy bien había toreado con el capote a su primero y tres derechazos tuvieron sabor; pero donde se vio e¡ querer y el poder del torero fue en. su segundo.

Los derechazos mandaban por sí solos ante la casta, el trapío y el apellido terrorífico. La ligazón y la lentitud imperaban en una gran faena.

El poco torear de Raúl Aranda fue notorio. Ortega Cano tuvo el lote más flojo. Su primero se le vino abajo. En el otro era el picador el que se lo mataba, y nada de lo que hizo con la muleta tuvo interés.

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