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CARTAS AL DIRECTOR

Intrusismo farmacéutico

Estamos acostumbrados a que las oficinas de farmacia expendan los medicamentos, confeccionen fórmulas magistrales, expendan artículos de ortopedia, productos de belleza y un largo etcétera. Asimismo, la profesión farmacéutica, muy digna, tiene otros campos, tales como la investigación, industria, análisis clínicos y bromatológicos. Creo que son suficientes como para no entrometerse en el terreno de la profesión médica. últimamente pululan ciertos carteles en muchas farmacias que rezan: "Se toma la tensión"; además, añaden, para atraerse clientela, "con aparato electrónico". Creo que esto no se puede permitir, ya que el tomar la tensión es un acto puramente médico (que únicamente lo pueden realizar de forma pública el médico o ATS) y que lleva implícito una serie de connotaciones que ignoran los farmacéuticos, y mucho más los empleados de las oficinas de farmacia, que son los que habitualmente lo hacen. Sin meterme en los fallos técnicos que tienen estos aparatos (que son muchos), en manos inexpertas, no profesionales, crean una gran angustia a los pacientes, que llegan aterrorizados a las consultas diciendo: "¡Doctor, que tengo 23 de tensión!" cuando la mayoría de las veces, por no decir todas, esto no es cierto. No creo que el farmacéutico o sus empleados sean las personas indica - das para realizar actos médicos; tampoco es adecuado el local, la hora, la posición del paciente ni el aparato. ¿Qué pensarían los farmacéuticos si cada médico dispusiese en su consulta de oficina de farmacia y pusiera el cartelito "Se despachan medicamentos" Me parece que no les gustaría nada y pondrían el grito en el cielo. Pues que tomen nota y, zapatero, a tus zapatos.Los colegios profesionales de médicos y farmacéuticos deberían tomar cartas en el asunto para acabar con esta forma de intrusismo, profesional. /

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* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 2 de agosto de 1983