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Desaparece un mito del circo

Murió Charlie Rivel, el payaso del aullido universal

Josep Andreu deja un importante legado artístico y documental que puede convertirse en un museo del circo en Cubelles

A los 86 años, como consecuencia de un paro cardiorespiratorio y de una larga enfermedad que le aquejaba desde hacía varios meses, falleció Josep Andreu Lasserre, Charlie Rivel, el payaso del aullido mundialmente conocido. Murió la pasada madrugada en el hospital San Camilo, de Sant Pere de Ribes (Barcelona), en el que se hallaba internado, con cortas interrupciones, desde principios de junio. Hoy, a partir de las 10.30 de la mañana, quedará instalada la capilla ardiente en la ermita de Sant Antoni de Cubelles, en donde el jueves, a las 11 de la mañana, se celebrará también el funeral.

Josep Andreu Lasserre deja un importante legado documental y artístico a la administración municipal de la que fue su ciudad natal, Cubelles (Barcelona), y en la que, desde mediados de los años cincuenta, instaló su residencia definitiva. El Ayuntamiento de Cubelles, junto con los servicios de museos de la Generalitat de Cataluña, tiene previsto la organización de un museo que podría convertirse en un monográfico del circo y, en todo caso, glosaría la vida del famoso payaso. Desde la exposición de los numerosos trofeos y condecoraciones, hasta los diversos disfraces y narices que Charlie Rivel utilizó bajo la carpa, podrán ser expuestos junto con un importante legado documental -en el que destaca la correspondencia que el payaso mantuvo con delegados de cultura e, incluso, jefes de Estado- que ayudaría a la redacción de una más completa historia del circo. Según fuentes consultadas por este diario, el alcalde de Cubelles mantuvo ayer por la tarde una conversación con la viuda de Charlie Rivel, Margarita Camas, sobre el futuro del museo. El lugar que se considera más conveniente para su instalación es el castillo de Cubelles, pero existen ciertos inconvenientes por el hecho de que es propiedad de diversas entidades.La influencia de la labor de Rivel se ha notado en diversos terrenos y, muy especialmente, en el infantil puesto que él mismo siempre mostró un gran interés hacia los niños. Así, en la localidad de Cubelles existe una escuela municipal que lleva su nombre. Por otra parte, Charlie Rivel apadrinó al Circ Cric, dirigido por Tortell Poltrona, uno de los circos ambulantes, de reducidas dimensiones y exclusivamente limitado al terreno del mimo, que tiene más auditorio en estos momentos entre el público infantil catalán. La radio municipal de Cubelles, en señal de duelo, emitió tan sólo música clasica durante el día de ayer. A las 18.30 horas emitió una completa biografía del finado.

Ante la muerte del famoso payaso, las reacciones en Cataluña de quienes le conocieron, profesional y humanamente, han sido unánimes. Se considera que Rivel ha sido uno de los personajes que, de una forma más espectacular y popular, ha conseguido que su país natal fuera reconocido mundialmente.

El padre Silva, director del Circo Ciudad de los Muchachos, conoció a Charlie Rivel cuando tenía 10 años y asistía como espectador a una sesión de circo. El famoso payaso hacía de acróbata con la familia Andreu. Más tarde, le volvió a ver con la familia Rivel, haciendo ya su papel de payaso: "Era un hombre de unas características especiales", comentó ayer el padre Silva, "un hombre profundamente entrañable, de una candidez infantil, de conversación fácil; todo en él era simpatía y no sólo en el circo, sino en la calle, con sus amigos. Era también una persona profundamente creyente". Charlie Rivel era muy conocido en toda Europa, incluso en los países escandinavos. Siempre lamentó no ser tan conocido en España como lo fue en el extranjero.

Utima actuación

Charlie Rivel actuó en Madrid en el circo de la Ciudad de los Muchachos durante las pasadas Navidades. El padre Silva fue hasta Cubelles a buscarle y le propuso que actuase en Madrid una temporada. Pensó que tendría que insistir porque tenía muchos compromisos, pero no fue así porque Charlie Rivel en seguida dijo: "Voy a ir a Madrid, porque hace mucho tiempo que no voy por allí, y en Madrid quieren conocerme". El famoso payaso actuó en la capital, desde el 18 de diciembre del año pasado hasta finales de enero de 1983, en el espectáculo Historia del circo. El padre Silva quería que fuese un homenaje hacia su persona, ese homenaje merecido que no le habían dado. "Pero se fue muy triste de Madrid", ha dicho el director del circo, "porque sólo fueron a verle los intelectuales y la gente del mundo de la cultura, pero no el pueblo de Madrid, que era precisamente el que él quería que fuese".

El padre Silva solicitó una calle para el payaso, pero se tuvo que conformar con una placa que le concedió el alcalde de Madrid, Enrique Tierno, cuando actuó en la capital de España. La reacción de los muchachos del circo ha sido de consternación y de tristeza, de dolor por la muerte del famoso payaso del aullido, de las pelucas y del maquillaje, porque le consideraban como un niño más.

"El circo no tiene trampa, todo en él es verdad", escribía en una ocasión Charlie Rivel. De la tragedia al humor, del humor a la verdad, éstas fueron las paradojas en la vida de Josep Andreu.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 27 de julio de 1983