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El cantante Jorge Sepúlveda murió en Mallorca, donde vivió sus últimos años en busca del anonimato

Jorge Sepúlveda, el cantante español de boleros, falleció anteayer a los 66 años. No tendrá funeral: por respeto a la expresa voluntad del difunto, que además deseaba ser incinerado, su mujer, Angelines, se ha negado a organizar ningún tipo de ceremonia. En la mañana de hoy será enterrado en el cementerio de Palma, ante la presencia de algunos de sus íntimos amigos y las coronas de flores que llegarán de la península con leyendas mortuorias.

Jorge Sepúlveda -seudónimo artístico de Luis Sancho Monleón- falleció el jueves por la tarde después de un largo periodo de achaques que sobrellevó, como dice su canción, a escondidas y en voz baja. Los bronquios le asaltaban con crisis intermitentes que superaba con dificultad y tesón para cumplir sus compromisos artísticos.El último de ellos, hace escasos 15 días en Zaragoza, tuvo que ser anulado ante la apresurada vuelta del cantante a Mallorca atacado de fiebres y con un delicado diagnóstico. Las frías y blancas paredes de la residencia sanitaria de Son Dureta recogieron el estupor de sus amigos y la desesperada pena de Labra, nombre artístico de su mujer, antigua bailarina cómica que negó durante varias horas que hubiera muerto su marido.

"Siempre fueron un matrimonio feliz, aunque sin hijos". El reducido círculo de amigos del matrimonio compartió los años en que el cantante, allá por los años 70, abandonó el mundo de la canción ante la ausencia de contratos comerciales. Fue entonces cuando decidió trasladarse a vivir a Mallorca, una de las pocas tierras en donde nunca había actuado, motivado por su deseo de retirarse a un lugar en donde pudiera pasar desapercibido.

Para el cantante mallorquín Bonet de San Pedro, Jorge Sepúlveda fue siempre "un extraordinario compañero, una persona a la que era muy fácil querer. Empezó cantando tangos y canciones mexicanas hasta que dio el salto desde Valencia a Madrid para irrumpir con su gran estilo de cantante de canción española. Cosa que ni Machín ni yo mismo podíamos hacer". Jorge Sepúlveda y Bonet de San Pedro participaron durante siete meses en el espectáculo de Sarita Montiel representado en Madrid y Barcelona. "Jorge no respiraba bien. Creo que esos achaques le perseguían desde el retorno. Pero esa vuelta, que nos puso a los dos de nuevo ante la gran masa, fue como una segunda boda".

Luis Sancho Monleón fue, además de cantante y contable de oficio, militar mutilado que luchó con la República española, y como tal se integró en la asociación de militares republicanos, en calidad de miembro activo, que recorrió durante años pasillos y despachos para solucionar problemas de terceras personas en situación similar.

Incansable actitud solidaria con todos

Uno de sus íntimos amigos lo recuerda "en incansable actitud solidaria, obsesionado por hacer el bien y olvidando para siempre las vejaciones que a lo largo de su vida había soportado".Una de las múltiples anécdotas, agrias y corrientes en aquellos años grises, la protagonizó Jorge Sepúlveda en una sala de fiestas ante el gobernador civil que le impuso, "con tono desairado", la interpretación de una canción que aquél deseaba escuchar.

Los últimos años de la vida del cantante en Palma transcurrieron tranquilos, informados por la sencillez de un hombre que supo llevar a los escenarios un estilo de "normalidad" que ya no envidian los vivos de la modernidad.

Jorge de Sepúlveda paseó sus pulmones cansados por las aceras de la ciudad de Palma de Mallorca, continuó sus insaciables lecturas y acudió puntual a la cita del aperitivo de la amistad.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 18 de junio de 1983