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Crítica:DANZA
Crítica

Las cualidades de un maestro

En el Gayo Vallecano se ha presentado estos días una nueva compañía de danza moderna, dirigida por el profesor norteamericano Carl Paris, pero compuesta casi totalmente por bailarines españoles y que tiene su sede en Madrid.No podían haber elegido un momento más propicio, ahora que todos los adolescentes de este país -y bastantes adultos- se acuestan todos los domingos pensando que el lunes a primera hora van a enterarse de dónde se aprende a bailar como en Fama. Hay indicios claros de que, en España, la fiebre de la danza no ha hecho más que empezar y no parece arriesgado suponer que los chicos de The Ritmo Dance Company van a estar muy solicitados este verano.

Paris abandonó hace pocos años su puesto de solista destacado en el ballet de Alvin Ailey de Nueva York para enseñar danza a Madrid y sus clases se han convertido en el foco más importante de difusión de la danza moderna americana en esta ciudad.

The Ritmo Dance Company

Coreografías: Carl Paris, Charles Grant y Florencia Varela, sobre música de Albinoni, Pau Casals, Eric Satie, Weather Report, Vangelis Keth Jarrete, etcétera. Vestuario: Eduardo Bayo, Gregorio, López, Carl Paris y Florencia Varela. Sonido y luces Pedro Olivar. Dirección artística Carl Paris. Sala El Gayo Vallecano. Madrid, 9 y 10 de junio.

La compañía que ahora ha presentado -compuesta por nueve bailarinas y tres bailarines, más el propio Paris, que hace solo una aparición simbólica- evidencia sobre todo sus cualidades de maestro. El grupo tiene un nivel técnico más que aceptable, revelador de un trabajo continuado y serio y los chicos, aunque en grado desigual, muestran una capacidad de concentración notable, un desarrollo físico equilibrado y una combinación interesante del estilo hipercontrolado de la técnica Graham con el movimiento más abierto y suelto del jazz, todo ello con bastante base clásica.

Coreografías de estética muy eficaz

Las coreografías, en su mayoría también de Paris -con la excepción destacable de Vivimento de la uruguaya Florencia Varela- son desiguales en su resultado heterogéneas en su inspiración, pero como muestra de lo que se puede hacer con este tipo de danza, resultan eficaces y ninguna carece de gracia.Hubo un barroco (Scherzo, de Albinoni), un homenaje a Isadora sobre música de Satie, una de pájaros, una parodia deportiva (Footing sobre Vangelis) y una fantasía para tres bailarinas y pintor, más un solo, Viajera misteriosa, muy adecuadamente bailado por Dolores Azcárraga y un paso a dos, Noche de verano, en el que Lina Cruz y Óscar Pimentel recibieron la ovación más cerrada de la noche por parte de un público.

A destacar -por lo infrecuente- la justeza del vestuario, siempre dentro de una gran sencillez y escasos medios.

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