La compañía Carmen Romero
El primer contacto informativo con los periodistas de la esposa del presidente, Carmen Romero, se produjo ayer sobrevolando el Caribe desde Caracas a Panamá. Atravesó el compartimento reservado a la numerosa y reforzada escolta que acompaña a la delegación española y aceptó las preguntas fuera de toda referencia política. Se disculpó por su incomparecencia en el Museo de los Niños de Caracas.Con naturalidad contestó sobre sus impresiones del viaje sometido a unas aceleraciones térmicas, psicológícas, ambieqtales y horarias que ha soportado sin un gesto de adversidad. Refirió que ya conocía estos países de América y se mostró muy contenta de los contactos con los españoles de estos lugares, que la han llenado de piropos. Evocó la estancia del príncipe de Asturias en Cartagena de Indias y dijo que a cualquier otro de su edad aquellos recibimientos y protocolos, le hubieran dejado "un poco cortado y tímido". Luego comentó que después de la cena ofrecída por el Ayuntamiento no se quiso quedar hasta el final del espectáculo. "Pienso", señaló, "que se asustó de las cartageneras". Eludió cualquier manifestación de celos cuando le preguntaron por sus sentimientos ante las numerosísimas admiradoras que tiene el presidente del Gobierno.


























































