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Destruída una importante empresa cafetalera en la más audaz operación de sabotaje económico de la guerrilla salvadoreña

La destrucción de la empresa cafetalera Montealegre, propiedad de la influyente familia Liebes, es el sabotaje económico más audaz llevado a cabo por la guerrilla salvadoreña desde que en octubre de 1981 inutilizó el puente del Oro, sobre el río Lempa. No tanto por el monto de los daños (un millón de dólares), sino por las contradicciones que puede desatar dentro del sistema, al tratarse de una acción frontal contra el sector privado, que ya se queja de indefensión.

La finca cafetalera, situada en el departamento de San Miguel (a unos 150 kilómetros al este de la capital), fue asaltada por 150 guerrilleros mientras otra columna atacaba la vecina población de Chinameca, inmovilizando así a su dotación militar. En la operación combinada murieron dos civiles, tres más resultaron heridos y fueron quemados 37.000 quintales de café listos para la exportación.Casi al mismo tiempo eran dinamitadas varias torres de conducción eléctrica, dejando sin luz a los cuatro departamentos orientales: Morazán, La Unión, San Miguel y Usulután. Una vez más, el tráfico por carretera hacia estas regiones quedaba a merced de la guerrilla.

Este hecho ha llevado a los empresarios privados, reunidos en San Salvador, a elevar una enérgica protesta al Gobierno porque, de hecho, es la guerrilla la que decide cuándo se puede circular hacia el Oriente a través de las carreteras del litoral y la Pam América. La empresa privada ha denunciado la existencia en Usulután de cinco campamentos rebeldes que son auténticos cuarteles.

Las llanuras costeras de Usulután y las tierras medias de San Miguel son zonas de alto valor estratégico por sus cultivos de algodón, café y caña, tres de los principales productos salvadoreños de exportación. En numerosas ocasiones los empresarios han exigido que se sacrifiquen fuerzas militares destacadas en los departamentos escasamente productivos de Chalatelango y Morazán para reforzar la seguridad de las regiones agrícolas más ricas. Los asesores militares norteamericanos apoyan este planteamiento, ya que en una guerra eventualmente larga el Gobierno está obligado a mantener la producción de las únicas mercancías capaces de generar divisas.

Los sabotajes contra la economía forman uno de los ejes de la estrategia militar del Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN), como un mecanismo para romper la alianza entre la empresa privada y el Ejército. En este marco se inscribe la ocupación guerrillera de Cinquera por espacio de dos días (esta población del departamento norteño de Cabañas se encuentra a medio camino entre las dos presas hidroeléctricas más importantes).

El Ejército ha dado gran relieve a la recuperación de esta localidad por la amenaza que suponía sobre todo el sistema energético nacional, pero el FMLN ha asegurado, a través de Radio Venceremos, que no ha habido tal rescate por las fuerzas armadas, sino un abandono táctico.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 12 de mayo de 1983

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