La celebración del Primero de Mayo

Las centrales y la patronal serán convocadas para negociar la reconversión industrial

En la primera quincena de mayo sindicatos y patronal serán convocados para discutir la política de reestructuración industrial, según manifestó ayer el presidente del Gobierno, Felipe González, en su intervención en el mitin organizado por UGT para conmemorar en Madrid el Primero de Mayo. El presidente, que inició sus palabras saludando a "UGT, CC OO y todos los sindicatos que hoy celebran esta fecha", aseguró que "cuando hablo de sindicatos fuertes, me esfuerzo, aunque soy andaluz, para que me salgan las eses" aludiendo a su deseo de que ninguna fuerza sindical fuera marginada.

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En el paseo de Camoens unas 20.000 personas siguieron con atención la intervención de Felipe González, que en ningún momento aludió a la división existente entre los dos sindicatos. Minutos antes de su intervención, el grupo Topo había cantado que "la cola del paro no tiene final" ante el ministro de Trabajo, y la familia Montoya había iniciado su actuación jaleando un "viva Felipe, viva Felipe", coreado por los asistentes.La presencia del presidente de Gobierno fue acogida por los asistentes con fuertes aplausos. Enrique Tierno Galván había llegado una hora antes y ocupó su puesto en la tribuna, separado de Felipe González por el secretario general de la Unión Provincia de Madrid de UGT, Benjamín Castro. También se destacó la presencia de delegaciones de organizaciones sindicales de países latinoamericanos para quienes el presidente de Gobierno tuvo palabras de apoyo en su intervención.

Tanto Tierno Galván como Joaquín Leguina, candidato socialista al gobierno autónomo de Madrid, fueron presentados a los asistentes como los próximos ganadores de las inmediatas elecciones.

Felipe González arrancó en numerosas ocasiones el entusiasmo de los asistentes. "Hoy", dijo, "se celebra un Primero de Mayo en el que no se ha visto ni una sola pancarta diciendo: democracia sí, dictadura no. Esa página de la historia ya ha pasado".

Defender la libertad

Expresó sus deseos de que España se acostumbrara a defender en paz la libertad y transmitió al público su "angustia cuando hasta el Gobierno llegan las reivindicaciones de los trabajadores, cuando crece el paro y veo que no hay dinero, dinero para resolver esa situación". "Entonces", añadió, "es cuando me siento más socialista y con más ganas de continuar luchando. Es verdad", añadió, "que hemos hecho un tremendo esfuerzo en lo que se refiere a pensiones, pero todavía las hay con 5.000 pesetas. No podemos hacer todo lo que quisieramos porque nos faltan los recursos necesarios. Y eso es lo que nos angustia".El presidente del Gobierno insistió en numerosas ocasiones en el carácter obrero de la jornada y en su apoyo a todos los sindicatos. "Yo no soy nada sectario", dijo, "y cuando, hablo de sindicatos fuertes, aunque soy andaluz, me esfuerzo porque me salgan las eses". Animó a los trabajadores a ser autocríticos y a decir públicamente lo que "muchas veces decimos tomando una copa: que hay que trabajar más y mejor. Porque es cierto, es cierto que tenemos que trabajar más y tenemos que trabajar mejor".

Lamentó que en España no existiera una derecha democrática y alertó a los trabajadores para la revolución tecnológica que pesará sobre los hombros de los socialistas". "Que nuestros hijos", deseó, "no, tengan que decir: tuvieron una oportunidad y la perdieron, como en la revolución industrial.

Al referirse al programa socialista, advirtió que "se cumplirá, pero será el Gobierno de la nación el que impondrá el ritmo de cumplimiento, sin hacer caso de los que quieren que vayamos a tal velocidad que nos estrellemos".

Música y discursos

Las intervenciones de los líderes sindicales y del presidente de Gobierno estuvieron precedidas por la actuación del grupo Topo y la Familia Montoya. Miles de jóvenes siguieron con palmas las canciones y protestaron insistentemente cuando el grupo de rock abandonó el escenario.El ambiente fue en todo momento distendido. Grupos de majorettes, payasos, gigantes y cabezudos y numerosas charangas hicieron la delicia de los numerosos niños que asistieron con sus padres a la fiesta. Para ellos se había previsto la actuación de grupos de teatro infantil.

Tras la intervención del presidente de Gobierno, los organizadores anunciaron un descanso hasta las cuatro de la tarde, para proseguir el festival hasta aproximadamente las nueve de la noche. Fuentes de UGT calculaban al filo de esa hora que, a lo largo del día, habían pasado por el paseo de Camoen unas 200.000 personas.

* Este artículo apareció en la edición impresa del domingo, 01 de mayo de 1983.

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