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La familia Echeverría tiene dispuestos los 160 millones que los secuestradores exigen por la vida de su hijo

La familia Echeverría dispone, al parecer, de los 160 millones de pesetas exigidos por los secuestradores y se muestra dispuesta a satisfacer esa suma con tal de conseguir la libertad del joven Miguel Ignacio. Distintas fuentes han indicado a EL PAIS que miembros de la familia Echeverría han establecido contacto con abogados no identificados públicamente con opciones políticas concretas para encargarles la tarea de determinar la personalidad de los secuestradores.

En el escrito entregado por los dos encapuchados a la familia Echeverría antes de llevarse consigo al joven Miguel Ignacio se indica que los 125 millones de pesetas y los dos millones de francos franceses fijados como rescate pueden ser entregados en billetes de 5.000 pesetas y quinientos francos, usados y numéricamente no correlativo . María Alcorta, madre del secuestrado, negó ayer que la familia haya establecido contacto con la organización autora del secuestro, al tiempo que declinaba valorar el reciente comunicado de ETApm, VIII Asamblea en el que este grupo armado desmiente toda participación en el secuestro."No sabemos nada, estamos a la espera de que ellos entren en contacto con nosotros, tal como dijeron que harían cumplido el plazo de una semana; queremos recuperar a toda costa a Miguel".

La convicción de que la vida del joven Miguel Ignacio Echeverría se encuentra en verdadero peligro es compartida no sólo por sus familiares, sino también por los representantes de partidos políticos y sindicales. Esa opinión está sustentada precisamente en la supuesta autoría de ETApm-VIII Asamblea y en la previsible reacción de este grupo armado, al que el desenlace del secuestro de Saturnino Orbegozo parece haber radicalizado considerablemente.

Maniobra de despiste

Algunas emisoras de radio apuntaban ayer, citando fuentes del Ministerio del Interior, la posibilidad de que el secuestro no sea obra de ETA, sino de miembros de una conocida banda internacional de delincuentes. Esta información, que, caso de ser confirmada, modificaría radicalmente el contexto en que se sitúa el secuestro, coincide con la impresión obtenida por la propia madre del secuestrado, quien ha declarado que los dos encapuchados armados que penetraron en su domicilio hablaban "como si no fueran de aquí".

El comunicado de ETApm-VIII Asamblea por el que esta organización desmiente su participación en el secuestrápodría resultar, por esta vez, cierta, al contrario que anteriores comunicaciones de este mismo grupo, experto en organizar la ceremonia de la confusión a la hora de camuflar su probada responsabilidad en una serie de acciones. De hecho, una serie de integrantes del comando de ETApm que secuestró al doctor Iglesias Puga se hicieron pasar, con éxito inicial, por ciudadanos suramerícanos y alemanes, con el intento de colocar a la policía tras una pista falsa.

Fuentes policiales del País Vasco, por otra parte, negaron ayer a EL PAIS que se haya identificado como delincuentes internacionales a los secuestradores de Miguel Ignacio, al tiempo que se mostraban escépticas por el fundamento de la información que parece descartar la participación de ETA.

Miembros de los Echeverría declinaron ayer pronunciarse sobre las declaraciones efectuadas por un portavoz del Ministerio del Interior, según las cuales la familia del joven secuestrado pagaba el denominado impuesto revolucionario, sistema de financiación de ETA Militar.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 13 de enero de 1983

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