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El ministro italiano de Defensa califica el atentado contra Juan Pablo II como 'un acto de guerra en tiempo de paz'

"Un verdadero acto de guerra en tiempo de paz". Así definió ayer el atentado contra el papa Juan Pablo II el ministro italiano de Defensa, el socialista Lelio Lagorio, durante el debate del Parlamento sobre el caso bálgaro. El ministro de Defensa añadió que dicho atentado había significado una "cautela y una alternativa respecto a la invasión de Polonia".

Los cuatro ministros encargados por el Gobierno Fanfani de responder -separadamente, según sus propias competencias- a las numerosas interpelaciones de los partidos, los democristianos Emilio Colombo, de Asuntos Exteriores; Clelio Darida, de Justicia; Virginio Rognoni, de Interior, y el socialista Lelio Lagorio, de Defensa, hicieron todo lo posible para responder a las acusaciones que les habían hecho muchos diputados de haber sido demasiado blandos o poco agresivos para descubrir las conexiones internacionales del terrorismo italiano.Les escucharon sólo cien de los 630 diputados del Parlamento, de los cuales cincuenta eran comunistas y tres neofascistas de Almirante. Probablemente, comentó un periodista italiano, los demás estaban ausentes porque sabían que ninguno de los cuatro ministros iba a decir nada nuevo en esta materia. En cambio, los corresponsales extranjeros abarrotaron las tribunas reservadas a la Prensa.

Relaciones 'congeladas'

El ministro de Asuntos Exteriores, Emilio Colombo, se limitó a decir textualmente: "Si las dudas se convirtieran en certidumbres ysi no aparecieran nuevas complicidades, el Gobierno tomará todas sus decisiones en el plan de las relaciones político-diplomáticas".Pero al inisrrio tiempo anunció que había sido nombrado en la Embajada de Italia en Bulgaria un encargado de negocios.

Lo anterior quiere decir que por ahora el embajador italiano se quedará en Roma congelado.

El ministro del Interior, Rognoni, se defendió contra las acusaciones de los socialistas recordando que desde el primer momento del atentado al Papa su ministerio no había creído la tesis del agresor aislado y habían seguido la pista del compló internacional, "que ha llevado a la Magistratura", ha dicho, "al actual estado de cosas".

El ministro de Justicia, Darida, insistió en el tráfico de armas y droga entre Italia y Bulgaria, y dijo que resultaba muy singular que las autoridades búlgaras, "tan atentas a lo que hacen en su país los extranjeros", no se hayan dado cuenta de nada.

Pero el ministro más locuaz fue en realidad el de Defensa, el socialista Lagorio. Subrayó que iba a hablar sólo de hechos y no de hipótesis o dilaciones. Y afirmó que su ministerio tenía pruebas ciertas de las conexiones entre el terrorismo italiano y las centrales del terroris mo internacional. Confirmó que han sido expulsadas 71 personas, de las cuales una tercera parte pertenecían al Este europeo y los otros a Libia; que el contraespionaje advirtió una intenso tráfico vía radio desde la Embajada búlgara en Roma en dos ocasiones: el atentado al Papa y el secuestro del general de la OTAN James Dozier.

Conexiones internacionales

Dijo también que el ex sindicalista de UIL Luigi Scricciolo es un caso de espionaje político, que su agenda fue entregada a la Magistratura y que Scricciolo reconoció en un álbum de fotografias, como espías, a tres personajes de la Embajada búlgara en Roma, a los cuales conocía sólo por su nombre de guerra. Y que de ese mismo álbum, preparado por el contraespionaje, Alí Agca reconoció a tres búlgaros de la misma embajada como sus cómplices en el atentado al Papa. Pero no se revela si se ha tratado de las mismas personas.Por lo que se refiere a los contactos entre el terrorismo italiano y los servicios secretos de otros países, Lagorio dijo que existen, por ahora, sólo indicios; mientras aseguró que en el tráfico de armas Bulgaria aparece siempre en el centro del comercio ilegal y que por eso Italia había suspendido ya hacía tiempo la venta de armas a los búlgaros. De lo que no habla el ministro de Defensa es si a través de los interrogatorios hechos por las Brigadas Rojas al general Dozier llegaron o no a Bulgaria, a través de Scricciolo, noticias comprometedoras sobre la OTAN.

Todos los ministros han hecho hincapié en que tienen las manos atadas por el secreto y han asegurado al mismo tiempo que irán adelante en la investigación sobre las posibles implicaciones búlgaras en el atentado al Papa y en los otros actos de desestabilización política de Italia, con todos los instrumentos que tienen a su disposición. Y han admitido, eso sí, que es necesario crear una mayor colaboración entre el contraespionaje y la Magistratura.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 21 de diciembre de 1982

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