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Impuesto norteamericano sobre la gasolina y reducción en la defensa

Un impuesto de cinco centavos por galón de gasolina y mayor flexibilidad en el gasto para la defensa fueron los dos temas de aspecto económico tratados en la conferencia de Prensa del presidente norteamericano, Ronald Reagan. El presidente negó, por otra parte, que su Administración prepare recortes en los beneficios de la seguridad social, aunque insistió en la necesidad de abordar el asunto para superar la situación de bancarrota en que se halla el sistema.

En relación con el gasoducto siberiano, principal punto de escollo en las relaciones interaliadas, Reagan reconoció que "hay progresos" en busca de una solución. Pero no dio por concluido el tema, actualmente en fase de negociación a nivel de embajadores, que será el plato fuerte de la entrevista del próximo lunes, en Washington, entre Ronald Reagan y el nuevo canciller de la RFA, el democristiano Helmut Kohl.

El coste de la defensa

"Es evidente", dijo Reagan, "que una de nuestras principales preocupaciones es la creación de nuevos puestos de trabajo". La posibilidad de aplicar un impuesto de cinco centavos (unas seis pesetas) por galón de gasolina (3,78 litros), cuyo coste para la gasolina super es de unos 1,35 dólares/galón, fue expuesta por el presidente. Los 5.500 millones de dólares que generaría el nuevo impuesto se destinarían a la reparación de la red de carreteras norteamericanas, muchas de ellas en precarias condiciones, y la consiguiente creación de unos 320.000 puestos de trabajo.Pero la mayor parte de las preguntas, en lo que a economía se refiere, fueron destinadas al coste de la defensa norteamericana, sector con un crecimiento anual del 7% de promedio -en un momento en que todos los demás reciben recortes presupuestarios- y responsable del déficit público, cifrado en unos 200.000 millones de dólares para el presupuesto de 1984 en EE UU. En los próximos cinco años EE UU piensa destinar unos 1,6 trillones de dólares a la defensa.

El presidente fue evasivo cuando un periodista preguntó por la inquietud que provocaba entre la opinión pública el hecho de los repetidos fallos en varios de los nuevos armamentos fabricados por el Ejército de EE UU (aviones F-18, misiles Pershing 2) o el importante coste de la nueva generación de misiles intercontinentales del modelo MX. "Siempre", dijo Reagan, "hay algunos problemas técnicos en los nuevos aparatos".

En resumen, la conferencia de Prensa de Ronald Reagan, la primera después de las elecciones al Congreso del pasado 2 de este mes, no aportó elementos nuevos en su estrategia de política económica. Es probable que haya que esperar a los debates en el nuevo Congreso (con amplia mayoría demócrata en la Cámara de Representantes y mayoría republicana en el Senado) antes de poder calibrar el eventual impacto del elector en la estrategia económica de la Administración Reagan.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 13 de noviembre de 1982

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