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Los editores españoles apenas han realizado operaciones en la Feria del Libro de Francfort

Novela rosa y libro infantil son los nuevos géneros de moda, tras la crisis del libro político y de arte

Después de la celebración de la Feria de Francfort, la más importante del mundo en su género, empiezan a conocerse algunas de las transacciones realizadas por los editores españoles, así como las modificaciones que está sufriendo el mercado mundial del libro, como es la moda de la novela rosa y la fuerte decadencia del libro político y de las ediciones de temas artísticos.

La Feria Internacional del Libro de Francfort ha finalizado este año tocada por el síndrome de la crisis. Aunque este año la feria ha tenido menos movimiento, y como decía asombrado un editor español, se podía encontrar hotel en el centro de la ciudad nada más llegar, cosa imposible en otras ediciones, el certamen se levantó con toda su monumentalidad. Esto significa que asistieron 5.500 expositores de 86 países, y se presentaron 295.000 títulos, 84.000 de los cuales eran novedades.Dentro de la clara recesión general que se ha detectado, el bestseller o libro-rosquilla ha sufrido un descalabro considerable. Pero según Alfredo Llorente, director de ediciones 29, "nuestro mercado todavía no está saturado y tiene posibilidades de desarrollo, por lo que no sufre de la misma forma la crisis de otras naciones, donde el libro se ha convertido hace ya años en un producto de consumo masivo".

Hay quien piensa, como el director de la editorial alemana Suhrkamp, que el best-seller es el mejor camino para ir a la quiebra, y tenía la clara idea de reeditar este año 58 títulos de su fondo editorial. Todo esto no quiere decir que algún editor, como Jordi Herralde, de la barcelonesa Anagrama, no haya regresado con un balance positivo. "Con menos gente, sin tantas aglomeraciones y sin prisas he podido hablar con más calma". Herralde ha comprado en Francfort los derechos de una antología personal de Tom Wolfe, titulada La Década púrpura. Aparte de estoy fruto de conversaciones tranquilas, tiene una opción sobre El rey de las dos Sicilias de Kusniewick, autor polaco de primera fila desconocido en nuestro país y ha logrado vender el Anarquista nu, de Lluis Fernández, al editor francés Christian Bourgois.

Por lo que respecta a las ventas de los editores españoles, al poco caso que se le hace a nuestra literatura a nivel general se le ha sumado el colapso del comercio librero sufrido en Latinoamérica. Países como México o Argentina, que eran los que más compraban, no han asistido.

Pero la instalación de los editores españoles ha tenido más movimiento que nunca, y a juicio de los asistentes ha sido mejor elaborada y ha dado una imagen mucho más profesional. En esta edición, y por primera vez, la literatura en lengua catalana ha tenido su representación en un pequeño stand montado por la Associació d'Editors en Llengua Catalana.

Crisis del libro político

La Feria de Francfort sirve de termómetro al mundo editorial y, como cada año, muestra las tendencias en el mercado del libro. La baja del libro político ha sido este año total. Editoriales que se dedicaban a ello llevan una vida más que precaria, han desaparecido, o se han visto obligados a reconvertir su producción. Otro sector donde se ha notado fuertemente la crisis es en el libro de arte, que está llevando a grupos editoriales al borde de la quiebra, sobre todo en Italia. El libro infantil está por el contrario en un momento óptimo y con buenas perspectivas de desarrollo todavía. Su crecimiento ha sido espectacular en los últimos años, tanto en cantidad como en la calidad de las ediciones. Junto al libro infantil parece que hay un relanzamiento de la novela rosa, que se está mostrando como una producción de éxito con pingües beneficios en buena parte del mundo. Así lo ha demostrado la editorial canadiense Harlequin, y se está viendo actualmente en Europa, Holanda, Francia, Inglaterra, incluso Italia, donde la editorial Mondadori ha llegado a vender un millón de ejemplares en un mes.

Autores españoles

Curiosamente este resurgimiento que se da de la novela rosa en países industrializados, no ha cuajado, por ejemplo, en zonas donde durante años ha sido casi la única lectura masiva que se producía, como es el caso de la Latinoamérica o España. Esto no quiere decir que no exista y siga teniendo su producción, no en vano la infatigable Corín Tellado ataca de nuevo de la mano de Bruguera, pero tal vez por eso, porque no coge de sorpresa, la reacción tampoco ha sido de tal calibre. Pero éste no es el único autor español que despierta interés año tras año en la feria. Por lo que parece, los derechos de autores como Delibes, Ana María Matute o Torrente Ballester han sido objeto también de transacciones para la traducción de alguno de sus últimos libros a lenguas extranjeras.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 1 de noviembre de 1982