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Falleció Víctor Ruiz Iriarte, uno de los autores más importantes del teatro español de posguerra

Introdujo en la escena un humor "inteligente y tierno"

El escritor y autor de teatro Víctor Ruiz Iriarte falleció a mediodía de ayer en su casa de Madrid a consecuencia de una insuficiencia cerebral. El comediógrafo, que tenía 70 años, padecía insuficiencia respiratoria cuyo proceso se le agudizó el pasado fin de semana. La muerte le sorprendió cuando esperaba la llegada de una ambulancia que le trasladaría a una clínica privada. Víctor Ruiz Iriarte ha pasado a la historia de las letras, según opinión generalizada de la gente del teatro, por su especial tratamiento "inteligente y tierno" del humor y por haber dignificado el teatro español de la posguerra.

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El dramaturgo comenzó a sentirse mal el pasado sábado, lo que le llevó a anular algunas entrevistas con determinados amigos. Al no mejorar de su dolencia los familiares decidieron internarle pero cuando se encontraba en compañía de su hermana y de unos primos esperando a la ambulancia que le conduciría al centro hospitalario le sobrevino la insuficiencia cerebral. Sus restos serán trasladados a las 10.15 de hoy desde su domicilio en la madrileña calle de Arapiles, número 5, hasta el cementerio de Carabanchel.Víctor Ruiz Iriarte, nacido en Madrid el 24 de abril de 1912, comenzó a escribir teatro poco antes de 1943, fecha en la que estrenó Un día en la gloria. El éxito obtenido con esta obra representada por el Teatro Español Universitario orientó su vida del periodismo -había colaborado en El Sol, Ciudad, La Estafeta Literaria, Informaciones, Madrid y Abc- al teatro y estrenó poco después El gran minué (Teatro Español) y El landó de seis caballos (Teatro María Guerrero).

Entre el medio centenar de comedias que escribió destacan también El café de las flores, La fierecilla domada, La guerra empieza en Cuba, Un paraguas bajo la lluvia y La muchacha del sombrerito rosa, El puente de los suicidas, Academia de amor, El cielo está cerca, El aprendiz de amante y Las mujeres decentes, entre otras. Algunas de estas obras fueron llevadas al cine.

Ruíz Iriarte escribió también 53 obras cortas y alguna serie para televisión, entre las que destaca El señor Villanueva y su gente. Adaptó, por otra parte, obras de autores extranjeros como Roussin, Terence Rattigan y Lajos Zilahy. Obtuvo los premios Nacional de Teatro (1952), Nacional de Literatura (1967), Nacional de Televisión (1967), el María Rolland (1968), Antena de Oro (1967) y Clavel de Sitges (1968).

Humor sin acidez ni crueldad

Muchas de sus comedias han sido frecuentemente representadas en Latinoamérica y traducidas al inglés, alemán, holandés, portugués y japonés. En el plano administrativo Ruiz Iriarte fue presidente de la Sociedad General de Autores desde 1969 a 1974. También estuvo al frente del Montepío de Autores. El académico y autor teatral José López Rubio ha calificado a Ruiz Iriarte, a quien le unían cuarenta años de amistad como "un autor eminente del teatro español, no sólo por su copiosa obra, sino también por su especial tratamiento del humor, nada ácido ni cruel sino más bien suave, comprensivo y generoso que le distinguió de otros autores de su tiempo".En parecidos términos se ha pronunciado el también académico y dramaturgo Antonio Buero: "Víctor, gran amigo y compañero, es uno de los autores que más ha contribuido a dignificar el texto teatral de la posguerra y ha cubierto una etapa muy representativa de la escena española".

Fernando Fernán Gómez, que coincidió hace años con su también amigo Víctor Ruiz Iriarte en la tertulia del café Gijón ha calificado su teatro de "idealista, y en el que Ruiz Iriarte prodigaba un humor inteligente y tierno". "Su principal virtud es que consiguió que se estableciara en sus obras un diálogo continuado entre el escenario y los espectadores".

La faceta en el dramaturgo fallecido de escritor de obras cortas y series para televisión ha sido destacada por el director de teatro y realizador de Televisión Española, Gustavo Perez Puig. "Víctor conocía el medio televisión y escribía muy bien'para este medio. Sobre todo en los primeros tiempos, en los que no contábamos con tantos recursos financieros y técnicos como sucede ahora, Ruiz Iriarte tenía en cuenta cuando escribía la simplicidad de medios que iban a acompañar a la escenificación y grabación de estas obras con pocos personajes y pocos y pobres decorados. Estas carencias venían compensadas por el brillante lenguaje y la clara construcción de su relato. Ruiz Iriarte fue, además de todo esto, un maestro eri la comedia amable, no trascendente, pero tampoco disparatadaniente cómica".

Para el escritor y dramaturgo Antonio Gala "con la desaparición de Ruiz Iriarte se pierde un hombrejusto y un gran autor de teatro. Es una triste noticia porque España no está en estos momentos sobrada ni de hombres justos ni de buenos dramaturgos".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 15 de octubre de 1982