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El escultor español José de Creeft, maestro de la talla directa, murió en Nueva York a los 97 años

El escultor español José de Creeft falleció en Nueva York el pasado sábado, a los 97 años de edad, dejando una extensa obra cuya principal característica es la utilización de la denominada escultura directa, sin ningún tipo de molde previo. Además de la variedad de materiales esculpidos por Creeft ha destacado también la extraordinaria vitalidad del escultor, nacionalizado ciudadano estadounidense desde 1940, que dio clases hasta la edad de 94 años en la Art Student League neoyorquina

Mármol, madera, terracota, piedra y marfil fueron los materiales preferidos por de Creeft, cuya obra pasó prácticamente desapercibida en España hasta que el fotógrafo catalán Carles Fontseré introdujo su obra en Cataluña. En 1980, de Creeft presentó una exposición en Barcelona en la Fundación Miró. La misma muestra fue presentada al año siguiente en la Caixa de Madrid.José de Creeft nació en Guadalajara, el 27 de noviembre de 1884. Comenzó a esculpir a la edad de once años. En 1905 se trasladó a París, donde, por consejo de Rodin, se inscribió y siguió cursos en la academia Julien. La escultura de un torso fue su primer premio, al año siguiente de instalarse en la capital francesa.

En 1929 llegó a Estados Unidos, comenzando su trayectoria en Norteamérica como un gran defensor de la escultura directa. No utilizó molde alguno, ni siquiera para trabajar el bronce. En 1940 expuso por primera vez en el Whitney Museum, en Nueva York.

En 1945 ganó el premio de la Victoria. Durante la década de los setenta estuvo asociado con las Kennedy Galleries.

En 1973 fue seleccionado como uno de los tres representantes de la escultura norteamericana para la primera exposición en el Museo del Vaticano donde figuran algunas de sus obras.

Miembro de la Academia Norteamericana de Artes y Letras, José de Creeft fue profesor de la New School for Social Research y de la Art Student League. Casado en tres ocasiones, de Creeft tuvo dos hijas y dos hijos.

Cuentan del artista fallecido que su interés por esculpir marfil nació a raíz del encuentro con un grupo de esquimales en el parque del Retiro madrileño. En 1973, el Gobierno español le honró con la condecoración de comendador de Isabel la Católica. Entre sus obras en Estados Unidos figura el conjunto Alicia en el país de las maravillas, instalado en el popular Central Park neoyorquino.

La obra creativa de José de Creeft ha sido calificada por los críticos como una labor de síntesis y como un producto de un escultor fundamentalmente universal. En algunas de sus últimas manifestaciones antes de morir el escultor comentaba que "ahora estamos en uno de los períodos más excitantes de la larga historia del arte. Nuevas libertades basadas en conceptos sólidos han revivido lo que parecía un arte moribundo. Creo que en el futuro la piedra. y el metal serán los principales vehículos de expresión cultural".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 17 de septiembre de 1982