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Un condenado por robo era el jefe del comando asaltante

El famoso coronel W, que responde al alias de coronel Wysocki, como se llama a sí mismo tomando el nombre de una célebre familia de patriotas polacos, es de hecho un prófugo de la Justicia condenado en Austria por robo, reveló ayer Kurt Furgler, jefe del Departamento Federal (ministerio suizo) de Justicia y Policía, en una conferencia de Prensa para tratar sobre el asalto a la Embajada de Polonia en Berna.El coronel W, cuyo verdadero nombre es Florian Kruszyk, de 42 años de edad, había asaltado una joyería en Viena, por lo que fue condenado en 1969 a nueve años de prisión. Al obtener la libertad en 1978, se estableció en el cantón suizo de Soleure, donde intentó inscribirse como refugiado. Kruszyk se casó posteriormente con una suiza y obtuvo el permiso de residencia. En este intervalo el coronel W se trasladó a los Países Bajos y a su ciudad natal de Wyspcko, en Polonia.

Furgler explicó que todas estas averiguaciones, recogidas en la noche del pasado miércoles, decidieron a las autoridades a dar la orden de asalto a la Embajada en la mañana de ayer.

Según el ministro suizo, Florian Kruszyk afirmó haber pertenecido a los servicios de espionaje polacos en los años sesenta.

Como ha ocurrido en Berna, la actuación en Viena, en 1969, del coronel W parecía tener un móvil político. El 19 de abril de ese año se presentó con tres cómplices en casa del joyero judío Abba Lewitt, haciéndose pasar por un comando de Al Fatah, brazo armado de la Organización para la Liberación de Palestina (OLP), que exigía "reparaciones".

El matrimonio Lewitt fue maniatado junto con su hija y fue robado del domicilio 12.500 chelines (más de 80.000 pesetas), joyas y diversos objetos de valor.

Días después fue detenido en Glanz, al sur de Austria. Kruszyk había sido condenado en 1968 por falsificación de documentos y atentar a la seguridad del Estado austriaco. En connivencia con un cónsul polaco, el coronel W espiaba a los refugiados polacos del campo de Traiskirchen.

Al abandonar la prisión meses después, Krusnyk no salió de Austria como requirió la policía austriaca y preparó las operaciones de "extorsión" a comerciantes judíos fingiendo ser un comando palestino.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 10 de septiembre de 1982